Puede haber razones para quedarse en Rusia, pero han de ser buenas

Muchas firmas occidentales tienen argumentos para no marcharse, pero deben ir actualizando su pensamiento

Billetes de rublos.
Billetes de rublos. reuters

Las empresas occidentales que operan en Rusia se han visto obligadas a actuar con rapidez. Algunas, como PayPal, Exxon Mobil y LVMH, han decidido retirarse tras la invasión de Ucrania por parte del presidente Vladímir Putin. Otras, como Uniqlo, parece que se quedan, por ahora. Puede haber razones para quedarse en Rusia, pero tienen que ser buenas.

Las empresas que benefician a las arcas de Moscú o hacen el juego a la élite tienen las razones morales más explícitas para marcharse. Exxon y LVMH entran en esa categoría, al igual que Shell, que emitió el martes una disculpa por haber comprado petróleo ruso la semana pasada. Las empresas que facilitan las transacciones, como Visa, Mastercard, American Express y PayPal, no han tenido más remedio que suspender sus negocios.

Para algunos, los últimos incentivos financieros hacen que ese resultado sea más fácil de aceptar. La serie de sanciones impuestas por Europa, Estados Unidos y otros países puede significar que las actividades directamente afectadas se detengan casi por completo. A largo plazo, el impacto de la exclusión de Rusia de grandes partes de la economía mundial es sin duda un golpe para las perspectivas de todas las empresas rusas.

Las situaciones más complicadas surgen cuando los rusos de a pie pueden verse afectados. Nissan Motor, que vendió 53.000 coches en Rusia el año pasado, ha decidido detener las exportaciones al país. También lo ha hecho General Motors, aunque vende muchos menos coches. Las cuatro grandes empresas de contabilidad –Deloitte, EY, KPMG y PwC– dijeron que también se irían. Todas estas empresas emplean a miles de ciudadanos rusos; la decisión de KPMG, por ejemplo, afectará a unos 4.500 socios y personal en Rusia y Bielorrusia.

Hay razones para que las empresas que suministran bienes esenciales para el mercado de masas se queden, para no castigar a los ciudadanos que no tienen influencia sobre las acciones de Putin. La minorista de ropa Uniqlo, matriz de Fast Retailing, por ejemplo, dice que quiere seguir dando a los ciudadanos rusos acceso a ropa barata.

Los productos del fabricante de yogures Danone también seguirán estando disponibles, aunque la empresa no realizará nuevas inversiones. Japan Tobacco también tiene previsto seguir abasteciendo las estanterías de Rusia. Sus pagos de impuestos representaron el 1,4% del presupuesto del Kremlin en 2020. JT emplea además a 4.500 personas allí. McDonald’s, sin embargo, dijo el martes que cerrará temporalmente los restaurantes y pausará las operaciones en Rusia a pesar de tener 62.000 empleados en el país.

Hay pocos casos de blanco o negro, y muchas empresas extranjeras que deciden quedarse pueden argumentar razonablemente su elección. Sin embargo, tienen que ir actualizando su pensamiento, o pueden descubrir que su decisión parece menos ideal con el paso del tiempo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías