Vuelve el famoso perrito caliente de Nebraska

El propietario de las míticas cafeterías cerradas en 2017 vuelve a vender su receta más icónica

José Ramón Blanco, propietario de los perritos Nebraska, en el local de La Españolita.
José Ramón Blanco, propietario de los perritos Nebraska, en el local de La Españolita.

Su historia comienza con un fracaso. El famoso perrito caliente, que se elaboraba en las cafeterías Nebraska, comenzó cuando los fundadores de este negocio, cuyo primer establecimiento se instaló en los años cincuenta en la glorieta de Cuatro Caminos en Madrid, tuvieron que cerrar por falta de clientela la marisquería, La Posada del Mar. Fue entonces cuando decidieron apostar por el concepto de cafetería moderna, un modelo importado de Estados Unidos, que a España llegó de la mano de un empresario de origen vasco, afincado en Cuba, que abrió las cafeterías California.

Ese era el futuro, pensó Juan Ramón Blanco, natural del Puerto de Leitariegos (Asturias), que tras volver de Guinea, donde en tres lustros llegó a ser capataz en una finca de cacao y café y cuya empresa también llegó a dirigir, abrió con sus cuatro hermanos una tienda de ultramarinos, de las que se despachaba con lápiz en la oreja. “A pesar de que empezaron con ese negocio, mi padre vio que el futuro eran las cafeterías, a las que le faltaba modernizarse con un producto de comida rápida, un espacio limpio y luminoso”, recuerda José Ramón Blanco, hijo del fundador.

Fue el inicio del grupo de cafeterías Nebraska, cuyo primer local ocupó el espacio de la tienda de ultramarinos. Primero probaron con el marisco y como no funcionó lo intentaron con el perrito caliente. Desde el comienzo fue un éxito. El secreto estaba en los ingredientes: en el tipo de salchicha tipo frankfurt, un pan elaborado especialmente para ellos, “parece lo más sencillo y es lo más complicado”, asegura Blanco, y una salsa mágica, cuya receta, que permanece bajo llave, lleva mostaza, mayonesa, tomate natural y algún ingrediente más. Eso sí, nada de salsa kétchup.

Fue el buque insignia del grupo Nebraska, cuyo lema era Modernos desde 1955, que llegó a tener siete cafeterías en la ciudad, siendo la de Cuatro Caminos el epicentro de todas las ventas de perritos calientes: a diario se despachaban más de 300 y los fines de semana más de 3.000 unidades.

Después de seis décadas, las míticas cafeterías, de las que quedaban cinco locales abiertos, cerraron en 2017. En la calle se quedaron 92 trabajadores. “Era un negocio inviable para el momento que se estaba viviendo, con un personal muy específico, gente muy profesional y muy bien pagada, frente al empleado polivante que trabajaba en la competencia”, explica Blanco, que nada más cerrar el negocio se quedó con el nombre de Nebraska y registró la receta del perrito y de las famosas tortitas con chocolate y nata.

“Siempre pensé que este producto se podía vender como se venden los donuts, y que era una pena que desapareciera porque mucha gente lo recordaba, esa sensación agradable en boca”, explica el empresario, que se ha aliado para esta nueva aventura con La Españolita, un local de comida española callejera en la Gran Vía madrileña, que dirige Adrián Suárez, miembro de la familia propietaria de JC Hoteles, la taberna La Española y el restaurante Pirámides. El precio de cada perrito es de 2,50 euros.

“Queremos darle una nueva vida a uno de los productos estrella que hemos tenido. Mantenemos el logo, la receta original y hasta el pan, que es de lo más difícil porque es muy importante que no se rompa, y hemos conseguido que nos lo haga nuestro proveedor de siempre”.

La intención es ampliar el negocio y expandirlo fuera la M-30, aunque prefiere ir con un poco de cautela. “Hasta dónde llegará no tengo ni idea, pero mucha gente me ha pedido un manual sobre cómo hacer un perrito caliente. Nosotros tenemos un saber hacer, tenemos la receta de una salsa, y el perrito está llamado a estar presente en el food truck [camión de comida]”, añade el empresario, que recuerda el día del cierre de las cafeterías como uno de los más tristes de su vida. Y dice que fue Francisco Prieto, el anterior director de las cafeterías Nebraska, quien le animó a levantar esta nueva línea de negocio. La siguiente serán las famosas tortitas.

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