11 bodegas de Rioja se enfrentan al consejo regulador por el precio del vino

Critican la tendencia bajista del reserva y gran reserva de los lineales de supermercados

Fachada de Bodegas Muga, en el Barrio de la Estación en Haro (Logroño).
Fachada de Bodegas Muga, en el Barrio de la Estación en Haro (Logroño).

Un grupo de bodegas centenarias y tradicionales de Rioja han levantado la voz ante su consejo regulador y le han exigido de manera urgente nuevas medidas con el fin de recuperar el valor, la imagen y el prestigio de los vinos reserva y gran reserva, "esenciales para el prestigio nacional e internacional de esta zona vinícola".

Es la petición efectuada esta semana por la Asociación de Bodegas por la Calidad (ABC) -de la que forman parte, Castillo de Cuzcurrita, Martínez Lacuesta,  Miguel Merino, Muga, Viñedos del Contino, Gómez Cruzado, Valenciso, CVNE, La Rioja Alta, SA, Torre de Oña y Viña Real- durante la celebración de la Comisión de Plan Estratégico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada de Rioja, donde reclamó una serie de medidas para evitar la actual tendencia a la baja de los precios de estos vinos, así como la notable degradación que están padeciendo estas categorías que actualmente representan el 17-18% (reservas) y el 2-3% (grandes reservas) de la comercialización total anual de Rioja.

La citada asociación considera "intolerable que actualmente se estén comercializando, especialmente en los lineales de los supermercados de muchos países, vinos con la categoría de reserva a precios más bajos que otros vinos de crianzas inferiores, difuminándose de este modo la correlación entre el esfuerzo y dedicación precisos para poner en el mercado un vino de Reserva y su posterior precio de venta al público". Por ello, ha propuesto ante los miembros de la citada Comisión la necesaria adopción de una serie de medidas que deberían cumplir inexorablemente todos los vinos de Rioja calificados en una de estas dos categorías, reserva y gran reserva, certificando así unos estándares mínimos de calidad así como unos ciertos requisitos de honestidad.

Las medidas propuestas son:

1. Añadir el requisito de la doble calificación para ambas categorías de forma que, para el uso de estas menciones tradicionales, cada vino deba ser objeto de una declaración de aptitud, consistente en análisis físico-químico y organoléptico, que deberá ser verificada por el Consejo Regulador con carácter previo a su salida al mercado.

2. Exigir que la bodega embotelladora (o sociedad del mismo grupo) sea quien haya elaborado el vino y lo haya criado o, al menos, en un alto porcentaje. En este sentido, cabría exigir una relación entre el número de barricas de la bodega y las botellas comercializadas de las categorías reserva y gran reserva.

3. Aumentar el tiempo de botella exigido de los seis meses actuales a un año.

En opinión de la Asociación de Bodegas por la Calidad, la aplicación de estas medidas propuestas deberá ir acompañada a su vez de un plan de comunicación a los medios de comunicación, así como de una específica estrategia de promoción destinada, entre otros fines, a ensalzar los valores de estas categorías, a mejorar su reputación y a apoyar su comercialización en el segmento alto de precios.

La citada asociación fue creada en 2002 con el nombre de Agrupación de Bodegas Centenarias y Tradicionales de Rioja, pero en 2019 decidió cambiar su denominación por la actual Asociación de Bodegas por la Calidad. Y recuerda que es miembro de pleno derecho en los órganos de gobierno del Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja y de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR), y muchas de las bodegas que actualmente la componen son muy anteriores a la creación del propio Consejo Regulador.

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