La filtración de Credit Suisse es un golpe para su atractivo ante los ricos

Ahora que los bancos suizos ya no pueden ofrecer discreción total, el argumento debería ser la estabilidad y la competencia intachable

Sede de Credit Suisse, en Zúrich (Suiza).
Sede de Credit Suisse, en Zúrich (Suiza). reuters

Los banqueros de Credit Suisse se están acostumbrando a hacer llamadas difíciles a sus clientes. En 2021, las pérdidas masivas en trading suscitaron dudas sobre su solidez como contraparte. Ahora, los clientes ultrarricos se preguntarán si sus datos está a salvo tras una investigación periodística internacional.

Decenas de medios publicaron el domingo informaciones en las que se afirmaba que Credit Suisse había prestado servicios a infractores de los derechos humanos y a empresarios sancionados; por ejemplo, autoridades venezolanas acusadas de saquear la riqueza del país. El banco dijo que “rechaza enérgicamente” las acusaciones y que el 90% de las cuentas en cuestión ya estaban cerradas o en proceso de cierre, con un 60% cerrado antes de 2015.

Hay buenas razones para creer que su lista de clientes tiene menos personajes desagradables que en el pasado. El atractivo de la banca suiza como refugio para la riqueza oculta ha caído mucho desde 2018, cuando el país comenzó a compartir información de cuentas con otras 100 autoridades fiscales en virtud de un acuerdo internacional. Además, una serie de escándalos recientes ha llevado al jefe de Credit Suisse, Thomas Gottstein, a tratar frenéticamente de “des-riesgar” el banco: o sea, deshacerse de clientes que podrían causar daño financiero o de reputación.

Pero Gottstein y su ejército de 3.500 gestores de patrimonio no pueden respirar tranquilos. El supervisor suizo Finma está en contacto con la entidad, y recordó el lunes que “el cumplimiento de la normativa sobre blanqueo” es uno de sus objetivos. Cabría preguntarse cuántos de los implicados en la apertura de cuentas turbias siguen en el grupo.

Mientras, los clientes multimillonarios querrán asegurarse de que su información personal no está a punto de salir en un reportaje. Según el NYT, un informante parece haberse fugado con datos que cubren 18.000 cuentas con 100.000 millones de dólares en activos. Es una gran brecha de seguridad. Ahora que los bancos suizos ya no pueden ofrecer a los clientes discreción total, el argumento es la estabilidad y la competencia intachable. Ambas cosas parecen faltar en Credit Suisse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías