Un miembro de la tribu de Ribera para controlar Enagás

Tras repartir su carrera entre el Gobierno y Repsol, Arturo Gonzalo Aizpiri, asumirá las funciones ejecutivas de una empresa protagonista de la crisis energética

Arturo Gonzalo Aizpiri, próximo consejero delegado de Enagás.
Arturo Gonzalo Aizpiri, próximo consejero delegado de Enagás.

Un hombre de Repsol de toda la vida, de la órbita socialista, y autor de tres novelas históricas. Arturo Gonzalo Aiz­piri (Madrid, 1963) será el nuevo consejero delegado de Enagás, aunque su nombramiento se producirá esta próxima semana. Está por ver si el presidente, Antonio Llardén, se queda en el puesto y si mantiene las funciones ejecutivas.

Aizpiri, cercano a la vicepresidenta Teresa Ribera, sustituirá a Marcelino Oreja Arburúa, ligado al PP e hijo del exministro de Exteriores. El consejo de Enagás anunciará sus resultados de 2021 el martes y tiene previsto acordar este cambio, así como la renovación o sustitución de otros siete consejeros, entre ellos Llardén, miembro del PSC. Aizpiri podría asumir sus funciones ejecutivas.

“Me admira el talento humano y su expresión a través del lenguaje”. De su amor por el mundo antiguo, cuenta en su Linkedin, nace su pasión por la historia y la escritura. Se estrenó en 2009 con El heredero de Tartessos, el primer título de La trilogía de Aníbal, que completó en 2018 con La cólera de Aníbal. La segunda, El cáliz de Melqart, recibió el premio Hislibris a la mejor novela histórica de España en 2014.

Aficionado a la arqueología y a la historia, sus novelas están situadas en la España prerromana, cuyas tribus peleaban con los cartagineses, que tras haber sido derrotados por los romanos, intentaban conquistar la Península Ibérica. “Es una época de la que se conoce lo bastante como para poder presentar un mundo verosímil, pero con suficientes incógnitas como para dar rienda suelta a la imaginación”, contaba.

Es doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, donde también se doctoró cum laude. Años después haría el programa de Desarrollo Directivo de IESE-Universidad de Navarra. En 1990 empezó a trabajar en Repsol como investigador de exploración y nueva tecnología. En menos de un año se pasó a la gestión pública, como director general de Juventud y director de la Agencia de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid; gobernaba el socialista Joaquín Leguina por entonces. En 1993 dejó la tarea juvenil y se mantuvo hasta 1995 en la ambiental.

Ese año, ya en el final del Gobierno de Felipe González, pasó a ser director general de Política Medioambiental, en el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente, dirigido por Josep Borrell. Durante el año que estuvo en el cargo, participó activamente en la preparación y desarrollo de la presidencia española del Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea, en el segundo semestre de 1995. También representó a España en numerosos foros internacionales.

Con la llegada al poder de José María Aznar, Aiz­piri volvió a Repsol, ya como jefe de planificación ambiental, puesto en el que estuvo cinco años. Luego otros tres como director adjunto de planificación integrada de la gestión. Y después, menos de un ejercicio como director adjunto de cambio climático y planificación de calidad, seguridad y medio ambiente.

Con Ribera

En 2004 gana las elecciones el PSOE y Aizpiri es nombrado secretario general de Prevención de la Contaminación y Cambio Climático, con Cristina Narbona como ministra de Medio Ambiente. Fueron cuatro años en los que también formó parte del consejo de administración del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA) y del comité de apoyo y seguimiento de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología. Se le considera cercano a la vicepresidenta tercera para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que entonces estaba por debajo de él en el escalafón, dirigiendo la Oficina de Cambio Climático.

Nueva legislatura, en 2008, y regreso a Repsol, como director ayudante de la división de gestión ejecutiva de recursos. Al año siguiente, director corporativo de relaciones institucionales y responsabilidad corporativa, representando a la división en numerosos foros y organizaciones relacionadas con la energía tanto en España como en el extranjero. En 2016, director corporativo de personas y organización. Y en 2017, director de gestión ejecutiva de ese mismo departamento.

Hace un año fue nombrado director general de comunicación, relaciones institucionales y presidencia, y hasta ahora miembro del comité ejecutivo. También era responsable de auditoría, control y riesgos. En 2010 presidió el Comité Español ante el Consejo Mundial de la Energía, y vicepresidió el Club Español de la Energía.

El gas

En Repsol, por tanto, fue evolucionando de puestos más técnicos y vinculados con el medio ambiente a otros más de relaciones públicas. Ahora cogerá un cargo con un fuerte componente político. Enagás es una compañía regulada de cuyo capital la SEPI tiene un 5% y en la que goza de una acción de oro, según la cual ningún inversor puede tener más del 5% o, si se trata de otra energética, ejercer más del 3% de los votos. El consejo tiene 15 integrantes, de los 16 permitidos por el reglamento, aunque el Código de Buen Gobierno de la CNMV recomienda que sean menos.

Este cambio está en línea con el que se produjo en REE, en la que Teresa Ribera colocó a Beatriz Corredor, en lugar de Jordi Sevilla, con el que tenía serias diferencias. El papel de Enagás es clave en la crisis energética y en la búsqueda de soluciones para garantizar el suministro de gas.

Aizpiri decía en 2009, al presentar su primera novela, que era una manera de “evitar la sobredosis de realidad” que le circunda. Ahora quizás ya no pueda impedirlo.

Renovación

El consejo de Enagás debe decidir si renueva o sustituye a ocho de sus miembros, cuyos mandatos caducan. Además de Llardén y Oreja, se trata de políticos del PP como Antonio Hernández-Mancha, Ana Palacio, Isabel Tocino, Gonzalo Solana e Ignacio Granel. También expira el del consejero dominical de la SEPI Santiago Ferrer.

En la sala de juntas se sientan además los socialistas José Montilla y José Blanco, además del académico afín a UP Cristóbal Gallego.