Madrid y Cataluña reúnen casi a la mitad de las empresas insolventes

Una cuarta parte de los afectados llevaba más de 20 años en el mercado

El 50% de las compañías concursadas en 2021 eran pymes

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Madrid y Cataluña, pilares empresariales, han sido las dos comunidades que más han sufrido los embates de la crisis de coronavirus. Casi la mitad de las empresas concursadas en 2021 se concentraron en estas autonomías, según se desprende de los informes trimestrales del Colegio de Registradores. Se trata de 1924 compañías, de las cuales el 24,3% están en Cataluña y el 22,7% en la capital.

La cifra se dispara al 61,7% cuando a estas dos autonomías se suma la Comunidad Valenciana, esto es, 2.530 empresas concursadas de las 4.098 que se presentaron a lo largo del año. Es significativo que dos años atrás, en plena crisis sanitaria, estos territorios aglutinaban el mismo porcentaje de compañías insolventes, aunque a nivel nacional el panorama fue mejor que en 2021.

Del otro lado de la balanza está La Rioja, Murcia, Islas Baleares y Asturias, que aunque tienen un tejido productivo más modesto, juntan no alcanzan ni el 6% del total de empresas concursadas en el año.

Los datos demuestran que cuanto más joven es la empresa, más posibilidades tiene de caer en insolvencia. El año pasado casi la mitad de las empresas (43%) concursadas tenía menos de nueve años de experiencia. En contraste, solo el 25% de las compañías que se sometieron a este procedimiento tenían más de 20 años en el mercado. Por actividades económicas, el más afectado fue el comercial (20,3%), en particular las pequeñas empresas. La hostelería también se vio arrastrada por la crisis (15,2%), demostrando que la recuperación en este sector aún es incierta. Por contra, la agricultura y el transporte y almacenamiento fueron los más resilientes, al representar solo al 5% del total de sociedades concursadas.

En cuanto al tamaño del negocio, los más dañados son las pymes. Los datos de los Registradores revelan que el 54,3% del total de empresas hundidas por la crisis tenía menos de seis trabajadores en plantilla y entre ellas, el 23,9% no contaba con asalariados.

En total, el año pasado dejó 9.748 deudores concursados, un 12% más que en 2020, que finalizó con un global de 8.662 declaraciones de concurso. De ese total, 6.134 casos fueron de empresas y personas físicas con actividad empresarial mientras que el resto corresponden a particulares sin actividad empresarial.

A medida que el año avanzó, el panorama económico mejoró. De hecho, el primer trimestre fue el que más número de deudores registró: 2.799, lo que supuso un aumento del 86,5% respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, para el cuarto trimestre se registró una disminución del 20,4% respecto al mismo trimestre de 2020. Eso sí, en términos absolutos la caída no es tan espectacular, pues fueron 2.377 compañías, según las estadísticas del organismo.

Un 2022 incierto

Todavía está vigente la moratoria que se estableció en marzo de 2020 que suspende temporalmente el deber de solicitar la declaración de concurso por el deudor insolvente. El último aplazamiento, habilitado en el Real Decreto-ley 27/2021, de 23 de noviembre, por el que se prorrogan determinadas medidas económicas para apoyar la recuperación, fija el 30 de junio de 2022 como fecha límite. Los expertos tienen dudas sobre el número de empresas que entrarán en concurso una vez que concluya el plazo de la moratoria. El Registro de Economistas Forenses prevé que el índice de insolvencia de este año sea del 15%, aunque dudan de que se produzca una gran avalancha tras el fin de la prórroga.

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