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Repsol se recupera gracias al alza del crudo con un beneficio neto de 2.500 millones

Registró pérdida de 3.289 millones de 2020. Anuncia una recompra de acciones adicionales a los 75 millones anunciados en octubre

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

Repsol ha dejado atrás los números rojos y ha recuperado la normalidad prepandemia al obtener en 2021 un beneficio neto de 2.499 millones de euros, frente a las pérdidas de 3.289 millones en 2020. Ello ha sido posible “gracias a la ejecución del plan estratégico 2021-2025 y el modelo de negocio integrado”, según señaló ayer la compañía a la CNMV, y, muy especialmente, a la escalada de los precios del crudo: el Brent cotizó el año pasado a una media de 70,9 dólares/barril, un 70% por encima de 2020. La compañía estima para este año un precio medio de 70 dólares/barril.

El resultado neto ajustado, que mide el desempeño de los negocios, fue de 2.454 millones, frente a los 600 millones del año anterior, con cifras positivas en todos los negocios y por encima de los 2.042 millones obtenidos en 2019, último ejercicio antes de la pandemia. La buena evolución se hizo evidente en el cuarto trimestre, en el que el resultado neto ajustado se situó en 872 millones. El Ebitda alcanzó, por su parte, los 8.170 millones.

El área de Exploración y Producción logró un resultado de 1.687 millones de euros, “apoyado en una gestión que ha primado el valor sobre el volumen y en el impulso de los precios de las materias primas”. La compañía ha reducido a 15 el número de países en los que trabaja, con el objetivo de concentrar la actividad en áreas con ventajas competitivas. El año pasado la producción media fue de 572.000 barriles equivalentes de petróleo. En “una campaña exploratoria muy selectiva”, logró hallazgos en Estados Unidos, México, Indonesia y Bolivia,

Por su parte, el negocio Industrial obtuvo un resultado de 606 millones de euros, en un entorno “de paulatina recuperación de la demanda”. Las mayores ventas y la generación baja en carbono propició una mejora del resultado en Comercial y Renovables, hasta 542 millones de euros.

Gracias a la generación de caja (que aumentó un 70%, hasta 5.453 millones), el consejo de Repsol propondrá a la junta una mejora del dividendo en efectivo de un 5%, hasta los 0,63 euros por acción. Además, según anunció ayer el consejero delegado, Josu Jon Imaz, en una conferencia de analistas, la sociedad hará una recompra de 50 millones de acciones adicionales a la de 75 millones anunciada en octubre, lo que supone un 3,5% del capital y se llevaría a cabo en el último trimestre de este año o el primero de 2023. El plan estratégico prevé recomprar 200 millones de acciones hasta 2025.

El año pasado, Repsol aumentó sus inversiones un 30%, hasta los 2.994 millones, de los que 829 millones se destinaron al negocio de Comercial y Renovables. El grupo prevé invertir unos 3.800 millones en 2022, un 30% de los cuales, se destinarán a iniciativas centradas en descarbonización

En este sentido, la compañía va a acelerar su desembarco en renovables en Estados Unidos con el desarrollo de un proyecto de 600 MW en Texas, que estará operativo en 2023. Repsol entró el año pasado en el mercado de renovables de este país con la compra del 40% de Hecate Energy, compañía especializada en proyectos fotovoltaicos y baterías para el almacenamiento de energía, con una cartera de 40 GW. El grupo prevé aumentar un 60% la capacidad renovable a 2030, hasta 20 GW.

Según Imaz, Repsol sigue analizando la opción de incorporar un socio minoritario a su negocio de renovables, aunque sólo venderá una participación si encuentra al “socio adecuado”, que comparta visión a largo plazo de la compañía.

Repsol ha sido primera compañía del sector en presentar un marco integral que incorpora instrumentos destinados a la financiación de proyectos específicos (verdes y de transición) o vinculados a compromisos sostenibles de compañía. Repsol realizó en 2021 una emisión de eurobonos ligados a objetivos de sostenibilidad, la primera en España, por 1.250 millones, en la que la demanda superó varias veces la oferta, en una señal de interés por parte de los inversores.

La deuda neta de Repsol se redujo un 15% como consecuencia del mayor flujo de caja operativo, la mejora del ebitda, que se triplicó en 2021, hasta los citados 8.170 millones de euros.

 

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