Aerolíneas

La oferta de un bonus en plenas pérdidas a la plantilla de British mete presión en Iberia y Vueling

El trato en la británica impacta en la negociación de convenios en Iberia

Aviones de Vueling e Iberia, ambas del holding IAG.
Aviones de Vueling e Iberia, ambas del holding IAG.

La remuneración extraordinaria que British Airways ha puesto sobre la mesa para más de 20.000 empleados, en pago por los esfuerzos realizados durante la pandemia, ha caído como una bomba en las negociaciones del marco laboral en Iberia, la otra gran aerolínea de IAG. Al personal de tierra y tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) de la británica se les ha ofrecido un bonus del 10% del salario, mientras que el premio a los pilotos sería del 5%, según avanzó Financial Times. Las estrecheces financieras en Iberia hacen que el premio tenga difícil réplica en España, por lo que vuelve a germinar en la plantilla la idea de que hay marcas de primera y de segunda en IAG.

El holding que dirige Luis Gallego ha abierto la mano a pagar compensaciones a miles de trabajadores a pesar de las duras pérdidas de 2020 y de que 2021 vuelve a concluir en rojo. Eso sí, ninguna de sus aerolíneas ha precisado el rescate con dinero público (sí financiación con avales estatales) y tienen las manos libres para aliviar la situación que han vivido numerosos trabajadores. También se trata de garantizar la paz social en tiempos de reactivación y retener talento.

La dirección de Iberia mantiene en estos momentos el tira y afloja con los sindicatos del personal de tierra para firmar un nuevo convenio, y ha abierto contactos preliminares con representantes de pilotos y TCPs. Este año deben estar sellados los tres convenios, previsiblemente marcados por una recuperación del tráfico frente a niveles de 2019 que no se prevé hasta 2024.

BA ofrece una paga del 10% del salario al personal de tierra y TCPs, y de un 5% a los pilotos

De momento no hay bonus a la vista en Iberia y la empresa trata de aplacar cualquier malestar recordando que durante el ERTE por fuerza mayor se complementaron durante ocho meses, de abril a noviembre de 2020, los salarios que pagó el SEPE a la mayoría de sus 15.000 empleados. Solo ese extra, al que Iberia no estaba obligada, “supone superar el mejor de los bonus que haya propuesto British”, se explica en el entorno de la compañía.

Otros argumentos que sobrevuelan las negociaciones son el del esfuerzo para la pretendida compra de Air Europa; el imperativo de reducir deuda que llega desde Londres (Iberia firmó 750 millones de crédito antipandemia avalado por el ICO), o concesiones a la plantilla como es la mejora de 800 contratos de Servicios Aeroportuarios o la recuperación de 100 puestos de técnicos de mantenimiento.

La aerolínea argumenta incluso que operó vuelos durante los peores meses de la crisis sanitaria, que apenas alcanzaban el equilibrio económico, con la intención de mantener activa a su equipo. La firma de IAG tiene ya fuera del ERTE a todos sus efectivos y ha sido capaz de capear el ómicron sin cancelaciones.

El bonus de British será una herramienta de presión en manos de los sindicatos. Y el objetivo no es tanto alcanzar una paga extra como firmar convenios lo menos restrictivos posible.

La estrategia de la británica también tiene eco en Vueling. Su personal vio complementada la paga de los ERTE durante tres meses, de abril a julio de 2020, lo que está por debajo de las ayudas que desplegó Iberia. Por ello, fuentes de toda solvencia no descartan un bonus especial pese a la dureza de la crisis. Desde la low cost catalana se ha eludido hacer comentarios.

Un gigante en horas bajas

British perdió 3.880 millones de libras en 2020 y a septiembre de 2021 los números rojos aún de 386 millones, mientras Iberia ganaba 21 millones antes de excepcionales y Vueling conseguía el equilibrio operativo. Pero el negocio de British, basado en el largo radio a EEUU y Asia, es mucho más rentable que el de sus hermanas de holding en condiciones normales y se espera que su recuperación sea más sólida.

La británica viene de sufrir en 2019 la primera huelga de pilotos de su historia y tuvo que prescindir de 10.000 trabajadores en el primer año de pandemia (una cuarta parte de la plantilla) entre fuertes críticas en Reino Unido.

El CEO, Sean Doyle, reconoció el mes pasado que British debía colocar a sus empleados en el centro para ofrecer un trato premium a sus clientes.

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