La energía eólica marina da un salto cualitativo en Escocia

Las economías de escala de las turbinas flotantes podrían acelerarse gracias al macroproyecto de Edimburgo

Turbinas eólicas cerca de la isla de Amrum (Alemania).
Turbinas eólicas cerca de la isla de Amrum (Alemania). reuters

El volátil clima de Escocia está haciendo una buena labor en la lucha contra el cambio climático. El Gobierno de Edimburgo quiere aprovechar las aguas borrascosas de su costa con 25 gigavatios (GW) de molinos de viento en alta mar. Además de ser suficiente para abastecer de energía a todos los hogares del Reino Unido, la escala de la ambición escocesa también debería de reducir el coste de la última frontera de la energía eólica: las turbinas flotantes.

El potencial de la energía eólica marina es asombroso. La Agencia Internacional de la Energía calcula que podría generar 420.000 teravatios hora de electricidad al año, 18 veces la demanda mundial. Tampoco los problemas de intermitencia que aquejan a las instalaciones solares o terrestres son un factor tan importante. En alta mar, los vientos soplan con más fuerza y constancia, lo que reduce la necesidad de baterías de reserva o generadores de combustibles fósiles. Además, hay menos preocupación por estropear las vistas de las colinas o por matar a los pájaros que pasan por allí.

Uno de los inconvenientes es el coste. Hace una década, la electricidad procedente de la energía eólica marina costaba 200 euros por megavatio/hora, lo que reflejaba los retos de ingeniería y el elevado coste de capital asociados a una nueva tecnología. A medida que el sector ha ido madurando y las turbinas se han disparado hacia las alturas de la Torre Eiffel, los precios se han desplomado hasta los 50 euros más o menos, que igualan o superan a la energía de gas. Un dolor de cabeza mayor y más destacado es la profundidad. Las turbinas atornilladas al lecho marino solo funcionan en aguas poco profundas como el Mar del Norte. Es una mala noticia para lugares con mucho viento, como Sudáfrica o California, donde las plataformas continentales descienden bruscamente.

Las turbinas flotantes, ancladas en el lecho marino como una plataforma petrolífera, suponen un cambio global, siempre que funcionen. Los primeros indicios del parque eólico flotante Hywind de Escocia, de 30 megavatios, explotado por el gigante energético noruego Equinor, de 94.000 millones de dólares, son prometedores. Pero los costes siguen siendo elevados. La agencia británica Offshore Renewable Energy Catapult (OREC) calcula que la energía de las turbinas flotantes no alcanzará las 50 libras por megavatio hora hasta 2033, cuando su coste medio de capital baje al 4%, en línea con las turbinas fijas en el fondo del mar.

Pero esas estimaciones eran anteriores al sorpresivo anuncio de Escocia del 17 de enero, que incluye fundamentalmente los planes de 15 GW de energía flotante. Las proyecciones de OREC se basaban en solo 3 GW de capacidad flotante instalada para 2033, hipótesis que posiblemente se deba actualizar. Si se ponen a flote más turbinas antes de esa fecha, las economías de escala deberían de empezar a reducir los costes unitarios —y, por tanto, los precios de la energía flotante— más rápidamente. Las difíciles condiciones climáticas de Escocia pueden tener un sorprendente lado positivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías