Vinos

Vega Sicilia invierte 20 millones en una bodega en las Rías Baixas

Se construirá en Crecente y la primera añada de albariño saldrá a la venta en 2025

El grupo bodeguero facturó 60 millones en 2021 y obtuvo un beneficio de 30 millones

Maqueta de la bodega Deiva, en Crecente (Pontevedra).
Maqueta de la bodega Deiva, en Crecente (Pontevedra).

El 15 de abril, la familia Álvarez celebrará una fecha especial: 40 años de la compra de Vega Sicilia, formalizada por el patriarca, David Álvarez, ante notario en el restaurante Zalacaín de Madrid. Aprovechando este aniversario, la compañía anuncia la inversión global de 20 millones de euros para levantar una nueva bodega, que llevará el nombre de Deiva, en las Rías Baixas (Galicia), cuya información adelantó CincoDías. La intención de Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia, que se hizo cargo de la bodega, situada en la milla de oro de Ribera del Duero, en 1985, es elaborar vinos blancos de albariño, la asignatura pendiente del grupo vinícola en España. La nueva bodega se construirá en Crecente (Pontevedra), y, de momento, se han adquirido 24 hectáreas de viñedo y terrenos en diferentes zonas, en Condado de Tea, en la parte alta del río Miño, en Salnés, cercano a Cambados, O Grove, Sanxenxo y en Crecente.

La decisión de abrir un nuevo mercado en Galicia fue tomada hace varios años al considerar que el albariño es la gran variedad de vino blanco en España, y que Rías Baixas es una región histórica y singular. Vega Sicilia elaborará en estas tierras dos vinos: Deiva, con una crianza de dos años, y Arnela, que será el blanco prémium con una crianza de tres años. La primera cosecha está prevista para 2023 y saldrá al mercado en 2025. El objetivo es llegar a una producción global de 300.000 botellas, aunque el volumen dependerá de la calidad de cada cosecha.

Prototipo de los vinos de albariño que saldrán a la venta en 2025.
Prototipo de los vinos de albariño que saldrán a la venta en 2025.

En estos 40 años, la familia Álvarez ha invertido en el grupo, que preside Marta Álvarez, y en la creación de cuatro bodegas unos 300 millones de euros, siendo una de las enseñas más reconocidas del mundo. Las ventas, según datos facilitados por la compañía, han pasado de 1,2 millones de euros en 1982 a 60 millones en 2021, y los beneficios, de 400.000 euros a 30 millones del pasado ejercicio. El ebitda del año pasado fue de 37 millones. La producción de botellas también se ha incrementado de 200.000 en 1982 a 1,2 millones el pasado año. El grupo invierte cada año cinco millones de euros en la renovación y mantenimiento de los activos de sus bodegas.

En 1991 creó Alión en Ribera del Duero, donde elabora el vino más vendido del grupo (300.000 botellas al año), en 1993 entró en Hungría con Oremus, donde también produce vinos blancos y el vino más caro de todo su portfolio (Eszencia, con un precio de 300 euros los 37,5 centilitros), en 2001 llegó Pintia, en Toro, y en 2009 comenzó su aventura en La Rioja, donde formó tándem con otro grupo de los grandes, las Bodegas Benjamin Rothschild, y creó BR&VS en 2013.

Marta Álvarez, presidenta de Tempos Vega Sicilia.
Marta Álvarez, presidenta de Tempos Vega Sicilia.

La expansión internacional ha sido uno de los desafíos de la familia Álvarez al llegar a Vega Sicilia. En los años ochenta, recuerda Pablo Álvarez, era poco frecuente ver a bodegueros españoles vendiendo vino por el mundo. “Nuestros vinos eran poco conocidos fuera de nuestras fronteras. Tienen que conocerte, y, si no te conocen, no te compran. Después de estos 40 años, puedo decir que el grupo tiene una dimensión internacional que nunca tuvo”.

El grupo dedica desde hace años alrededor de 600.000 euros anuales a la promoción internacional, logrando que el 70% de la producción se venda en más de 150 países. “Nuestro objetivo es que cualquier cliente pueda encontrar nuestras botellas en cualquier parte del mundo, aunque sea llevamos un lote de 24 botellas a un pequeño país con el fin de estar presentes en ese mercado”, asegura Antonio Menéndez, director general de Tempos Vega Sicilia, que adelanta que ya tienen planificadas las ventas para la próxima década.

Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia.
Pablo Álvarez, consejero delegado de Tempos Vega Sicilia.

En el mercado nacional, el grupo cuenta con 3.700 clientes: de estos, 2.700 son particulares y suponen el 10% de las ventas en España, mientras el resto va dirigido a alimentación (60%) y hostelería (30%). Hay una lista de espera de 2.500 personas para obtener el cupo de la casa.

Para conmemorar el 40 aniversario, la bodega pondrá a la venta a final de año un centenar de cajas conmemorativas con siete botellas mágnum de las últimas añadas de Vega Sicilia Único, Valbuena, Reserva Especial, Alión, Pintia, Macán y Petracs. Una de ellas será subastada con fines benéficos. Como broche se prepara un libro, editado por La Fábrica, conmemorativo sobre la gestión realizada por David Álvarez, fundador del grupo Eulen, y sus herederos. Unos años de luces, pero también de sombras, con discrepancias con el patriarca, que puso a esta familia de perfil discreto en el foco mediático.

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