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India, la sorpresa emergente de la renta variable

La Bolsa india subió el 22% el pasado año y aunque las valoraciones son exigentes, los analistas ven recorrido al alza.

Exterior de la Bolsa de Bombay
Exterior de la Bolsa de Bombay Getty Images

Las claves de la economía de la India y de su Bolsa –­representada en el índice BSE Sensex 30– no distan un ápice de las que se manejan en una economía occidental. Fuerte crecimiento de las inversiones públicas (+24%) para impulsar el crecimiento, giro hacia la digitalización y descarbonización de su energía y el compromiso firme de impulsar la fabricación nacional. Estas son las directrices que el pasado martes presentaba el Gobierno indio en sus presupuestos anuales y que se completan con un amplio programa de privatizaciones de empresas públicas. En el “debe”, aparecen también las mismas inquietudes: temor al alza de los precios (la inflación se sitúa ahora en el 6,5%) y de los tipos de interés, que están fijados en el 4%.

La estabilidad económica ya se reflejó el pasado año en la Bolsa india tras los males de la pandemia del Covid-19. El índice BSE Sensex 30 dio la sorpresa de los mercados emergentes en 2021, en contraste con su vecino chino, al subir el 22%. Los fondos de inversión amplificaron esta ganancia. Como muestras, el Goldman Sachs India Equity Portfolio se revalorizó el 44,4%; el HSBC GIF Indian Equities ganó un 37,9% y el Fidelity Fund India logró una subida del 34,5%. Este año, volátil en todos los mercados, el índice queda casi plano.

Las buenas previsiones de organismos como la OCDE –que estima un crecimiento del PIB del 9,4% para este año y del 8,1% para el siguiente– junto al presupuesto presentado mantienen el optimismo de los analistas sobre la Bolsa india. La única pega son sus valoraciones tras la subida, pero como indica Hiren Dasani, responsable de renta variable India de Goldman Sachs Asset Management, “aunque las valoraciones del mercado indio de acciones parecen elevadas respecto a su media a largo plazo, creemos que son bastante razonables, por los vientos de cola de las reformas estructurales, la recuperación de beneficios empresariales e inversión y la resistencia mostrada durante la pandemia”. En Goldman, el momento actual de India les recuerda a 2003, un periodo de fuertes inversiones y ganancias corporativas.

En la gestora internacional Fidelity muestran su confianza sobre la economía india y su Bolsa a medio y largo plazo, “impulsadas por los motores estructurales de crecimiento, una demografía sólida, la presencia de instituciones de calidad y su cultura empresarial. Nuestro fondo de inversión en India sigue centrado en empresas de calidad que sean líderes en los segmentos de crecimiento estructural”, indican en un informe de esta misma semana. Eso sí, advierten de la importancia de controlar la inflación y los tipos porque un descontrol de estas variables podría anular parte del crecimiento proveniente del gasto público. Un gasto que para Fidelity beneficiará las finanzas, industrias, bienes de equipo, construcción automóviles y bienes inmuebles.

Las finanzas y el sector automovilístico son, según Amol Gogate, gestor de fondos del equipo de renta variable emergente de Carmignac, los que más posibilidades de ganancias ofrecen en la Bolsa india. “El sector bancario de la India ha realizado un gran trabajo resolviendo los problemas relacionados con los activos improductivos y ahora el crecimiento del crédito está repuntando de nuevo. Del mismo modo, la industria automovilística india ha estado débil durante muchos años, pero están surgiendo brotes verdes”, explica.

Además, al experto de Carmignac le gustan las últimas directrices de la economía india: “El mensaje claro de la presentación del presupuesto fue que el Gobierno quiere impulsar el crecimiento fomentando las inversiones de capital. Y mientras espera que el sector privado empiece a invertir de nuevo, el ejecutivo aumentará las inversiones en infraestructuras”.

La Bolsa india puede volver a ser sorpresa del mundo financiero este año y, además, hacerlo en un contexto de apuesta por el crecimiento ligado a las energías limpias. Eso sí, el esfuerzo inversor se traducirá en un déficit público para este año del 6,9% que se prevé reducir al 6,3% en 2023. Nada muy distinto a lo que ocurre por estos lares de excepcionalidad en el gasto publico.

Claves de un gigante silencioso

Infraestructuras. India trabaja en desarrollar ciudades inteligentes, corredores industriales, ferrocarriles, carreteras, energía renovable y proyectos de viviendas asequibles. Unos planes por importe de 1,4 billones de dólares para los próximos cinco años. Esto no solo proporcionaría un efecto multiplicador a la economía sino también a la inversión, y numerosas oportunidades en materiales de construcción, industriales y servicios relacionados.

Privatizaciones. Según Goldman Sachs Global Investment Research, la capitalización del mercado indio podría crecer en 400.000 millones de dólares en los próximos dos o tres años por las privatizaciones. La capitalización de mercado de la India podría aumentar potencialmente de los 3,7 billones de dólares actuales a más de 5 billones de dólares para 2024, lo que lo convierte en el quinto mercado más grande de renta variable.

Tras EE UU y China. El Centro de Investigación Económica y Comercial (CEBR) del Reino Unido afirma que la economía india podría convertirse en la tercera más grande del mundo, después de Estados Unidos y China, para el año 2031.

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