La apuesta de Cerberus por la banca alemana termina antes de tiempo

Se retira parcialmente de Deutsche Bank y Commerz, con pérdidas del 20% tras cuatro años en ellos

Sedes de Deutsche Bank y Commerzbank, en Fráncfort.
Sedes de Deutsche Bank y Commerzbank, en Fráncfort. reuters

Cerberus Capital Management sale de Alemania con el rabo entre las piernas. El inversor estadounidense de private equity se deshizo a última hora del lunes de unas dos quintas partes de sus participaciones en Deutsche Bank y Commerzbank, con una pérdida de alrededor del 20%. La escasa rentabilidad de esta inversión de cuatro años de duración pone de manifiesto la dificultad que supone forzar el cambio en los grandes bancos, así como los límites de la propia estrategia del grupo.

Dirigido por los co-consejeros delegados Stephen Feinberg y Frank Bruno, Cerberus se hizo con las participaciones en 2017. La compra de inversiones minoritarias en bancos que cotizan en Bolsa parecía un movimiento extraño para un grupo de private equity, pero la operación tenía cierta lógica. Deutsche y Commerz cotizaban con valoraciones de rebajas del 50% y el 40% del valor contable tangible respectivo a principios de ese año. Una posible subida de los tipos de interés parecía que iba a elevar los márgenes de crédito. Y la perspectiva de una fusión entre ambas ofrecía tentadoras sinergias de costes.

Sin embargo, la política monetaria es ahora más flexible que en 2017, y la economía alemana, excesivamente bancarizada, es igual de difícil para los prestamistas. La fusión se descartó por ser demasiado compleja, y los planes de rescate de ambas empresas por separado han sido trabajosos. Ahora cotizan aproximadamente al mismo múltiplo del valor contable tangible que a principios de 2017.

Cerberus tuvo dificultades para dejar su huella en cualquiera de los dos bancos. Con una participación del 5% en Commerz, y un 3% en Deutsche, el inversor estadounidense tenía poca capacidad para sacudir la gestión o dirigir la estrategia. Un acuerdo de consultoría con Deutsche se centró principalmente en áreas limitadas como la gestión de la liquidez, según una fuente familiarizada con las operaciones del banco.

Mientras que Cerberus consiguió el cambio de gestión que buscaba en Commerz, el 15% del Gobierno en el capital parecía tener influencia. El puesto de presidente recayó en Hans-Jörg Vetter, a pesar de que Cerberus había cuestionado su cualificación.

El momento

El momento de la salida también parece extraño. Es cierto que las acciones de Deutsche y Commerz han subido últimamente, lo que ha permitido a Cerberus limitar sus pérdidas. Pero el mercado todavía no está dando crédito a ninguno de los dos por sus cambios de rumbo. Deutsche, por ejemplo, tiene como objetivo una rentabilidad del 8% sobre los fondos propios tangibles este año, lo que justifica una valoración más cercana al 80% del valor contable tangible en lugar del 50% actual.

Quizás Feinberg y Bruno duden de estos objetivos. Otra posibilidad es que tengan que devolver el dinero a sus propios inversores: pronto se cumplirán cinco años desde que hicieron los desembolsos, cerca del periodo de inversión típico de un fondo de private equity. En cualquier caso, parece un final prematuro para una inversión infernal.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías