KPN podría ser el próximo objetivo de los bárbaros de las compras

Telefónica y BT son demasiado caras para una compra directa, y Telekom y Orange son parcialmente públicas

Sede de KPN en Róterdam (Países Bajos).
Sede de KPN en Róterdam (Países Bajos). reuters

En lo referente a elegir el próximo objetivo de los fondos de private equity en el sector de las telecomunicaciones europeas, KPN es el primero en la fila. El asalto de KKR a Telecom Italia, por valor de 33.000 millones de euros, ha revelado la magnitud del apetito de los bárbaros de las compras por los antiguos monopolios telefónicos del continente. Aunque ya ha rechazado varios avances, el grupo holandés de 12.000 millones parece un sabroso bocado.

El sector europeo de las telecos ha vivido una montaña rusa en los últimos 18 meses. Las valoraciones bursátiles han sufrido un varapalo, ya que los inversores, ávidos de dividendos, se asustan ante el enorme gasto necesario para construir redes de fibra óptica y telefonía móvil 5G, con una rentabilidad financiera lejana. Los compradores del private equity han visto una oportunidad. El resultado ha sido más de una docena de compras reales o intentadas, que culminaron con la propuesta de KKR para adquirir Telecom Italia en noviembre.

Los compradores están ansiosos por hacerse con las redes de banda ancha de los operadores de telecomunicaciones. Cuando están actualizadas con cable de fibra óptica, más rápido, estos activos son muy apreciados. El magnate franco-israelí Patrick Drahi, cuya participación del 18% en BT lo convierte en el mayor accionista de la compañía de 17.000 millones de libras (20.000 millones de euros), vendió la red de fibra completa de Altice Portugal a una valoración de 20 veces el ebitda en 2019.

A fuerza de historia, los antiguos monopolios estatales tienen las redes más extensas. También tienen valoraciones hundidas. Incluso con una prima del 30% sobre el precio actual de la acción, un comprador podría hacerse con Telefónica por 5 veces el ebitda, incluyendo la deuda neta. Sin embargo, el desembolso total, de 63.000 millones de euros, hace que la organización del presidente José María Álvarez-Pallete sea demasiado grande incluso para los mayores asaltantes del private equity, aunque el Gobierno español lo aprobara. La británica BT, que costaría 39.000 millones de libras (47.000 millones de euros) sobre la misma base, es probablemente también demasiado grande para una compra directa.

Mientras tanto, Deutsche Telekom, la francesa Orange y Swisscom están fuera de alcance porque todas tienen un importante accionista gubernamental. También la belga Proximus, la sueca Telia y la noruega Telenor.

Queda KPN. Una oferta con una prima del 30% costaría unos manejables 21.000 millones de euros, incluida la deuda. Además, su despliegue de banda ancha está relativamente avanzado, con conexiones de alta velocidad que cubrirán el 55% de Países Bajos en 2023. La empresa dirigida por el consejero delegado Joost Farwerck rechazó en mayo las propuestas de KKR y de un consorcio liderado por EQT, y el Gobierno de La Haya siempre podría intervenir. Pero ahora que Roma está emitiendo señales iniciales positivas sobre una adquisición de Telecom Italia, no sería sorprendente que los bárbaros volvieran a golpear las puertas holandesas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías