Un hombre con estrella para liderar Hijos de Rivera

Ignacio Rivera lleva en la compañía tres décadas, en las que la facturación ha pasado de los 30 millones de euros a superar los 600

Ignacio Rivera Quintana, nuevo presidente ejecutivo de Hijos de Rivera.
Ignacio Rivera Quintana, nuevo presidente ejecutivo de Hijos de Rivera.

Hijos de Rivera, compañía matriz detrás de Estrella Galicia, ha nombrado a Ignacio Rivera Quintana, hasta ahora consejero delegado, presidente ejecutivo. La decisión ha sido consensuada por la familia, que mantiene desde hace 115 años el 100% de la propiedad. No es de extrañar: Ignacio Rivera, al frente de los negocios del conglomerado gallego, ha sido el responsable de triplicar la cifra de negocio y la producción, tanto en el mercado nacional como internacional, en los últimos 10 años.

Pertenece a la cuarta generación de la familia, y es bisnieto del fundador de la compañía cervecera, de la que ahora asume la responsabilidad de liderar tanto el negocio como el gobierno del grupo familiar, ahora desde el cargo de presidente ejecutivo (no se ha nombrado CEO en su lugar). Tras estudiar ADE en Icade, y hacer un MBA en Esden, toda su carrera profesional ha transcurrido dentro de la firma. En su primera etapa, que comenzó en 1990, asumió la dirección comercial y de marketing, posición desde la que rediseñó la estrategia de mercados exteriores.

A partir de 1999, ya como director general adjunto y consejero de Hijos de Rivera, continuó con los planes de expansión. Además, diseño y dirigió el lanzamiento de nuevas marcas y comenzó con la diversificación de productos, lo que ha terminado por conformar la identidad que hoy presenta la compañía. La oferta de Hijos de Rivera acoge, además de Estrella Galicia, ocho marcas más: 1906, Cabreiroá, Maeloc, La Tita Rivera, Licores Hijos de Rivera, Zuvit, Ponte da Boga y aguas de Cuevas.

La gestión del negocio de Ignacio Rivera ha destacado por su firme apuesta por la digitalización, la internacionalización y la diferenciación, así como su compromiso con la generación de un impacto positivo en la sociedad. Esta ambición es uno de los legados de la compañía, que a lo largo de los años ha apoyado a diversas asociaciones, al mundo de la música y la hostelería y el deporte. Sus patrocinios son historias de largo plazo en las que confían en los receptores desde los inicios de sus carreras. Es el caso de  Marc Márquez, con quien comenzaron la relación desde las etapas inferiores, cuando todavía no había ganado ningún campeonato, o de Carlos Sainz Jr, a quien además les une una relación histórica, ya que el abuelo del piloto fue el encargado de construir la fábrica de Estrella Galicia en La Coruña.

Quienes conocen a Ignacio Rivera destacan su cercanía y humildad, valores que se identifican con el resto de los miembros de la familia. Casado y con hijos, es muy celoso de su intimidad, aunque no duda en sacar pecho por los éxitos de sus seres más queridos. Recientemente, compartió en Linkedin la felicitación por la venta de Overview Effect, la empresa creada por su primogénito, Nacho Rivera, a Indra. Precisamente, el Panel Epsilon Icarus Analytics de CEO de Linkedin ha nombrado al ahora presidente como el directivo más eficiente de esta red social.

En su tiempo libre, además de su familia, disfruta, como aficionado, de los deportes de motor y del fútbol, una pasión que le llevó en 2017 a adquirir, bajo la firma Élite Administración y Gestión, el 39% de las acciones del Racing de Ferrol. “Empezamos hace tres años con una ilusión loca. Esto te engancha, es como una droga, y yo ya soy un yonqui del Racing”, afirmó ante los medios este verano. Otra de sus devociones es Formentera, isla a la que se escapa cada vez que puede y en la que pasa la temporada estival cada año. Por ello no es de extrañar que uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía en el plano musical sea su festival Son, en la isla balear, una iniciativa que engloba el apoyo al turismo responsable y la protección de la planta Poseidonia, y que el pasado octubre celebró su quinta edición.

En el plano profesional, lo califican como un directivo motivador, siempre accesible y con un gran espíritu innovador. “Su ilusión por emprender nuevos proyectos logra contagiar siempre a todo el equipo”, afirman. Aprecia la compañía como una gran familia, a la que pone siempre por delante. Muestra de ello fue el mantenimiento del empleo sin recurrir a los ERTE durante toda la pandemia. “En las crisis hay que poner lo importante primero y tomar decisiones”, afirmó un año después al rememorar cómo esa decisión estuvo clara desde el principio, y al recordar cómo su familia afrontó las dos Guerras Mundiales y la Guerra Civil española: “Historias que escuchábamos cuando éramos más jóvenes, historias de resistencia y, siempre, las personas en el centro”, afirmó. “Nunca debemos olvidar que las organizaciones son personas, y si no ponemos eso primero, no sirve”.

Fruto de ese compromiso, la cervecera ha sido nombrada en varias ocasiones como la mejor empresa de Galicia para trabajar por la consultora Great Place to Work, que la sitúa en el puesto 11 a nivel nacional, en la categoría de más de 500 empleados. Además, gracias al compromiso recíproco de sus trabajadores, mientras el sector perdió un 12% de facturación en 2020 al tener que afrontar el cierre de la hostelería, Hijos de Rivera cayó un 10%. Y este ejercicio superará los 600 millones de euros, una cifra que contrasta con los 30 millones que ingresaba antes de la llegada de Ignacio Rivera en 1990.

Entre sus proyectos más ambiciosos destaca la construcción de una nueva fábrica de Estrella Galicia en Brasil, su segunda “cocina cervecera” en el mundo. Invertirá 300 millones de euros en dos fases, con las que pretende alcanzar los 300 millones de litros de producción al año. Además, recientemente ha abierto una filial en México, que cuenta con importadora y distribuidora propia.

En el plano nacional, ampliarán su fábrica de Arteixo con una nueva de 500.000 metros cuadrados, a la que seguirán trasladando el agua del embalse de Cecebre para elaborar su cerveza. Detalles encaminados a que Estrella Galicia logre ser la “cerveza más querida”, emblema que Rivera resalta en cada una de sus intervenciones. De momento, sus cervezas 1906 lideran el ranking de las mejores del mundo, con la máxima puntuación del certamen británico World Beer Challengue; el tiempo dirá si logran llegar a ese objetivo con el resto de sus etiquetas.

Negocio

Cerró 2020 con un beneficio de 52,9 millones, un 30% menos que en 2019, y una facturación de 479,1 millones de euros, un 10% inferior. Este año pretenden superar los 600 millones.

Cuenta con presencia en Norteamérica, en Centroamérica con filial en México, y en Asia con otra filial en Shanghái, además de Estrella Galicia Latam, con sede en Brasil, y que engloba toda Latinoamérica. Por ahora el 7% de su producción se vende fuera, y guardan el objetivo de alcanzar el 20%.