La España Vaciada, realidad o burbuja de expectativas políticas

Las elecciones de Castilla y León serán un termómetro de hasta dónde pueden llegar los partidos provincialistas, que quieren influir en el Gobierno

Hace tres meses, la III Asamblea Nacional de La España Vaciada, celebrada en Priego (Cuenca), decidía tomar el ejemplo de Teruel Existe y presentarse a las próximas elecciones que se convocaran, y así lo contábamos en esta página. La reacción de los grandes partidos fue una mezcla de incredulidad y desprecio y, en consonancia, los principales medios de comunicación les ningunearon y les trataron como si fueran la ocurrencia del fin de verano en el pueblo.

Todo cambió cuando la noche del 9 de noviembre, El Español publicó una encuesta que daba a La España Vaciada hasta 15 escaños. Desde entonces las empresas de demoscopia empiezan a meter esta variante en su coctelera y los grandes partidos se toman más en serio a estas organizaciones. De hecho, nadie duda de que una de las razones por las que Alfonso Fernández Mañueco ha adelantado las elecciones en Castilla y León es para tratar de pillar desprevenidas a las asociaciones civiles que estaban deshojando la margarita de la política.

Calibrar el apoyo que van a tener estas organizaciones no es fácil. Primero porque salvo Teruel Existe y Soria Ya, el resto de organizaciones están poco consolidadas. Segundo, porque estamos ante las provincias más despobladas y, en consecuencia, con menor representación política, por tanto las menos presentes en las muestras de las encuestas. La mayoría de las proyecciones de diputados al Parlamento nacional se construyen con estudios demoscópicos que alcanzan a mil personas, lo que implica que si la muestra está bien hecha han preguntado a menos de diez personas en Soria.

El fin de semana pasado, los periódicos del grupo Vocento publicaban una encuesta de GAD 3 en Castilla y León, para la que habían entrevistado a mil potenciales votantes de la región el 22 y 23 de diciembre. Este estudio ya debería afinar mucho más, puesto que la convocatoria electoral es un hecho, no una hipótesis, y además los encuestados para representar a la región son mil, no para toda España. Aun así, dado que son nueve provincias, quiere decir que están extrapolando el resultado de Soria con las intenciones de menos de cien personas.

Pues bien, el resultado de esa encuesta es descorazonador para las organizaciones de La España Vaciada, ya que le dan un único diputado a Soria Ya, de los cinco que se eligen en su provincia, y ninguna otra organización conseguiría representación en las otras ocho. En León, Unión del Pueblo Leonés sacaría dos diputados, el doble de los que tiene ahora, pero este partido político no tiene nada que ver con este movimiento, sino que busca la segregación de León, Zamora y Salamanca en una nueva autonomía, el antiguo Reino de León.

Esta dificultad para anticipar el resultado que pueden tener estas nuevas organizaciones hace mucho más interesante el resultado del 13 de febrero en Castilla y León, que sin duda va a ser la primera prueba del ácido para determinar si las expectativas que hay alrededor de La España Vaciada son realidad o burbuja.

Los precedentes apuntan a que suelen estar infravaloradas. El ejemplo de Teruel es la mejor aproximación, pero seguramente solo es válida para Soria. En los dos casos estamos ante organizaciones con más de veinte años de lucha contra el olvido oficial de sus territorios. De hecho, fueron las principales organizadoras de la manifestación del 31 de marzo de 2019, donde arrancó el espíritu de lo que denominan La Revuelta de La España Vaciada.

Teruel Existe dejó pasar las elecciones generales de abril de 2019, pero sí concurrió en noviembre y aunque las encuestas detectaron que tendría representación, no adivinaron que sería el partido más votado, con el 26,8% de las papeletas, lo que les dio uno de los tres diputados y dos de los cuatro senadores que se eligen por la provincia. Fueron los grandes beneficiarios del desplome de Ciudadanos, de quien se llevó 15 puntos y el diputado que había logrado en abril; otros 5 puntos le quitó a Podemos y dos al PSOE. El PP se mantuvo y Vox subió 2 puntos.

Volviendo a Soria, las encuestas para las próximas autonómicas apuntan que el PSOE perderá uno de los tres escaños que obtuvo en 2019 en favor de Soria YA y el PP repetirá los dos. Sin embargo, la rapidez con la que esta organización obtuvo los avales hace sospechar que quizás su base real sea mayor, que puede alcanzar dos diputados. Soria es un terreno complejo donde el PSOE gobierna el ayuntamiento capitalino con mayoría absoluta y casi el 50% de los votos, mientras la derecha domina en los pueblos.

Tratar de anticipar otras provincias es casi un ejercicio adivinatorio, ya que no hay organizaciones con peso, de hecho tiene más nombre el paraguas general de La España Vaciada que agrupaciones como Burgos Enraiza o León Ruge, por ejemplo. Para que estas organizaciones cubiquen de verdad necesitan apoyo urbano, como sucede en Soria y Teruel; en los pueblos no hay masa crítica suficiente. Es aquí donde se topan con la realidad de provincias como Burgos, donde las ciudades industriales (la capital, Aranda y Miranda) suman 245.000 habitantes, casi el 70% de la provincia.

Pero lo evidente es que Fernández Mañueco tiene miedo a que estas organizaciones crezcan y determinen su gobierno. Por eso ha convocado elecciones en el peor momento para la región, no solo por la pandemia y la distribución de los fondos europeos, sino por la climatología. Convoca en uno de los meses más fríos del año, el mejor momento si quieres que la gente se quede en casa. Llamar en febrero a las urnas en Castilla y León es como si Juanma Moreno convocara a los andaluces en verano, algo que no puede hacer, ya que la ley electoral impide las citas electorales en julio y agosto. Mañueco ha pasado de ser el moderado al taimado.

Aurelio Medel es doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense