Balance anual

El Ibex se atraganta con la recuperación y cierra como la peor Bolsa europea del año

El índice limita la ganancia anual al 7,9% frente al doble dígito del resto de Europa

Banca, tecnológicas y medios lideran las subidas anuales

Ibex pulsa en la foto

La renta variable cierra un año de recuperación tras la pandemia. Las Bolsas continuaron con la senda alcista abierta allá por noviembre de 2020 con la aparición de las vacunas y, salvo alguna breve corrección provocada por las altas valoraciones y la aparición de nuevas variantes como delta y ómicron, han continuado su rally en 2021 y sin otro activo que compitiera con ellas en rentabilidad. La excepción ha sido la Bolsa española, que suma un 7,9%.

Los principales índices bursátiles a ambos lados del Atlántico lograron pronto superar los niveles previos al estallido de la crisis económico y sanitaria y han aprovechado además para encadenar un máximo tras otro al calor de la recuperación y la mejora de los beneficios empresariales.

Desde los mínimos registrados tras el estallido de la pandemia el Euro Stoxx 50 se anota un 80%, mientras que el Dax sube un 88% y el Cac remonta un 91%. A más a más juegan las principales Bolsas de Estados Unidos: el Dow Jones avanza un 96% desde entonces y el S&P 500, un 114%.

El balance del año en la renta variable se cierra con alzas de doble dígito en todas las Bolsas a excepción de la española. El Ibex, que a punto estuvo de cerrar el año en negativo ante el aumento de contagios y las nuevas restricciones a la movilidad impuestas con la variante ómicron, avanza un 7,9% en 2021. Ganancias que no le permiten recuperar los niveles previos a lo peor de la crisis desatada por el Covid-19 y que le dejan por encima de los 8.700 puntos. El selectivo aún tiene por delante un camino de un 13,6% para dar carpetazo definitivo a la pandemia.

Los expertos inciden en que el índice español ha quedado fuera del foco de interés de los inversores internacionales al carecer de valores tecnológicos y estar muy expuesto a valores muy ligados al ciclo, como son banca y turísticas. El sector bancario ha logrado quitarse las pérdidas de encima, no así las empresas turísticas, que todavía no vislumbran la nueva normalidad.

Dentro del Ibex el mayor rebote ha sido para su última incorporación, Rovi, que se anota un 94,7% en el año gracias a su acuerdo con Moderna para fabricar vacunas contra el Covid. Le siguen Fluidra, que logra un avance del 68%, y Sabadell (67,2%), aupado por su plan estratégico y una posible operación corporativa.

Las renovables y aledañas lideran por contra los recortes anuales, con Siemens Gamesa de farolillo rojo, que baja un 36,3%, y Solaria, que tras subir un 248% en 2020, este año ha corregido un 27,6%. Grifols, a su vez, ha perdido un 29,3%, que se suma al recorte del 23,5% registrado hace un año.

El temor a la inflación

El clima del mercado se ha enrarecido en la recta final del año, ante la persistencia de los problemas en la cadena de suministro, las preocupación por las sucesivas olas del Covid-19, la subida de la inflación y el miedo a que los bancos centrales se vean obligados a acelerar el proceso de normalización monetaria. De hecho, según la última encuesta realizada por Bank of America entre los gestores de activos, sus principales temores son ahora un alza de tipos acelerada, la inflación y el Covid.

"El crecimiento de los beneficios ha sido fuerte, con los beneficios del MSCI All-Country World superando incluso los máximos prepandemia. Los beneficios seguirán siendo el principal motor de la rentabilidad de la renta variable en 2022, lo que permitirá a las que las Bolsas ofrezcan rendimientos sólidos, aunque algo inferiores, de un solo dígito", apunta Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer de Credit Suisse.

Los inversores cumplieron con el guion previsto para 2021 y rotaron sus carteras hacia sectores más expuestos al ciclo econonómico para aprovechar la recuperación aunque sin olvidar industrias de crecimiento, que han tenido un buen comportamiento. El sector bancario ha liderado las ganancias en Europa gracias al repunte de las rentabilidades de la deuda, que ha permitido aliviar sus márgenes; a una morosidad que no ha llegado a subir tanto como se esperaba y al fin del veto del Banco Central Europeo al reparto de dividendos entre sus accionistas.

Bancos, tecnológicas y medios de comunicación se han subido también a los primeros puestos del balance anual de la Bolsa europea, con alzas del 34,3%, del 33,8% y del 32%, respectivamente. Los expertos de Janus Henderson apuntan que el sector tecnológico seguirá en el foco de los inversores ante el avance del internet 3.0, el metaverso, los transportes sostenibles y las smart cities.

Por contra, las turísticas cierran el balance del año como el sector con peor rendimiento en el año, con una subida del 4,1%. La aparición de las sucesivas variantes no ha dado tregua a aerolíneas y turísticas, que han visto cómo en 2021 no llegaba la recuperación del sector, que sigue sin recuperar los niveles prepandemia.

Tampoco han tenido su mejor año las utilities, que limitan su aumento al 5,7%. El encarecimiento del coste de financiación ante el repunte de las rentabilidades de la deuda y la fuerte subida que había registrado el sector un año antes se han sumado a la presión ejercida por la subida de los precios del gas y del petróleo, que ha llevado a muchos países europeos a adoptar medidas para contrarrestar la escalada de los precios energéticos. La incertidumbre regulatoria ha provocado que muchos inversores abadonaran un sector que cotizaba a precios muy exigentes.

La renta variable ha superado con creces los rendimientos generados por la renta fija. Los pasos de los bancos centrales hacia la reducción de las compras de activos han provocado un ligero repunte de las rentabilidades de la deuda soberana. El bono español a diez años, que arrancó 2021 en el 0,0467% culmina el ejercicio en el 0,565%, mientras que el bund alemán, que a punto estuvo en octubre de entrar en terreno positivo, concluye en el -0,1825%.

Entre las commodities, la escalada del petróleo y de las materias primas ha marcado el compás de la recuperación económica. El barril de Brent ha sumado un 25% en el ejercicio mientras que los países productores se afanan en devolver la producción a la normalidad prepandémica. El euro cierra, por su parte, un año de debilidad frente al dólar. La divisa europea pierde un 7,4% y se sitúa en los 1,1312 dólares, niveles que se mantendrán o incluso descenderán dado que el calendario de normalización monetaria de la Fed va más avanzado que el del BCE. Nomura cree que el euro podría romper el nivel de 1,10 dólares en el arranque de 2022.

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