Bolsa de EE UU

El alza de la inflación no frena el rally de las tecnológicas

El S&P 500 se anota un 27% en el año y el Nasdaq Composite, un 22%

Nasdaq pulsa en la foto

Los rendimientos de la renta variable estadounidense han vuelto a ser el mejor reclamo para los inversores en un 2021 que se preveía, si la pandemia lo hubiera permitido, el año de la Bolsa europea. Los inversores no han temido a las elevadas valoraciones de las cotizadas estadounidenses y han optado por mantener su apuesta por las empresas tecnológicas. Un sector "fundamental en las carteras", apuntan en eToro.

Las principales Bolsas de Wall Street han encadenado este año máximo tras máximo ante la mejora los beneficios empresariales y las buenas perspectivas, para iniciar en noviembre una suave corrección, que aún se mantiene, ante la llegada de la variante ómicron y la aceleración de la retirada de las compras de deuda por parte de la Reserva Federal ante una inflación desbocada que no remitirá hasta dentro de unos meses. La moderación que está demostrando por ahora la Reserva Federal en el levantamiento de la anestesia a la que tiene acostumbrado al mercado en los últimos años ha evitado por ahora una corrección mayor.

La Fed ha optado en la recta final de año por acelerar su calendario de normalización económica acortando la finalización de las compras de deuda a marzo y preparando al mercado para acometer hasta tres subidas de tipos en 2022. El bono a diez años de EE UU alcanzó en febrero el 1,744% ante el temor del tapering y el repunte de los precios, nivel que hizo temer al mercado una fuerte corrección en las Bolsas. Pero la confirmación de la reducción de las compras de deuda no ha provocado la estampida en los activos de riesgo.

La rentabilidad del bono estadounidense a una década ha moderado su avance hasta cerrar el ejercicio en el 1,508%. Mayor alza se ha reflejado en las rentabilidades de la deuda a más corto plazo: la de dos años ha subido un 503% en el ejercicio, hasta superar el 0,74%, mientras que la de un lustro ha pasado del 0,36% de arranque de año al 1,28%.

Con estos niveles se ha sorteado la posibilidad de que la rentabilidad de la deuda estadounidense sea más atractiva que la rentabilidad por dividendo del S&P 500, señal que hubiera activado la salida de flujos de inversión hacia la renta fija tras un periodo de tipos ultrabajos en el que los inversores se han visto obligados a asumir más riesgos para arañar algo de rentabilidad.

El Nasdaq Composite cierra el ejercicio con una subida del 22%, la menor de los últimos tres años, mientras que el S&P 500 escala un 27,2% en el balance anual impulsado en buena parte por el tirón de las grandes tecnológicas y su peso cada vez mayor en el índice. Goldman Sachs calcula que un tercio de la subida del selectivo se debe a la evolución en Bolsa de solo cinco valores: Microsoft, Alphabet, Apple, Nvidia y Tesla. Valores que suman un 25% de la capitalización del S&P 500.

De cara a 2022, desde Credit Suisse no descartan que el bono a diez años de EE UU llegue a superar el 2,16% pero mantienen una perspectiva "constructiva" sobre Wall Street ante su elevada exposición al sector tecnológico. Desde Pimco también sobreponderan la Bolsa estadounidense para el nuevo año aunque apostando por sectores de perfil cíclico.

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