Energía

El petróleo y gas seguirán sin dar tregua en 2022

Los expertos consideran que se mantendrá o incluso subirá,

prolongando la actual crisis energética global y su impacto en la inflación

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2021 ha sido un año de récords para los hidrocarburos. El gas natural ha tocado máximos históricos mientras que el barril de petróleo ha superado la barrera de los 80 euros por primera vez desde 2018. Dos elementos clave en esta subida han sido la pandemia y la geopolítica. El aumento en la demanda energética a causa de la ­reapertura de las economías mundiales ha visibilizado algunas tendencias como la descarbonización y el alza de la demanda china, que han desequilibrado el mercado mundial de la energía y provocado una escalada de la inflación. Pero ¿cuáles son las estimaciones de los expertos para los combustibles fósiles en 2022? Las opiniones están divididas.

En el caso del petróleo Brent, que se sitúa sobre los 79 dólares por barril, los pronósticos son variados. La Agencia de Información Energética de Estados Unidos ha anticipado que el próximo año su precio descenderá a una horquilla de entre 65 y 70 dólares por barril, cálculo que ha sido refrendado por agencia de calificación Fitch Ratings. Los bancos de inversión, sin embargo, no opinan igual. Los analistas de JP Morgan y UBS adelantan que el precio del barril de Brent sobrepasará los 80 dólares e incluso especulan que podrá superar los 90 dólares por barril. Más moderados se muestran en el británico Barclays y el japonés MUFG, donde sostienen que su coste se mantendrá en un rango similar al actual.

Ben Laidler, estratega de mercados globales de la plataforma eToro, coincide en que los precios del crudo se mantendrán altos durante 2022, pero destaca que el impacto de estos precios no es el mismo que antes: “Los precios más altos de la energía han estado impulsando una mayor inflación, pero los impactos no deben exagerarse. Los precios del petróleo se han vuelto mucho menos importantes para la economía y los mercados. La actividad manufacturera representa solo el 12% del PIB de Estados Unidos. El sector energético representa un 3,5% del S&P 500”.

En cuanto al gas natural, las subidas históricas en los precios que se han visto en 2021 han estado fuertemente marcadas por la geopolítica. Rusia, que es el principal proveedor de gas para Europa, ha sido acusada por los Gobiernos occidentales de utilizar el suministro de gas para obligar a los Veintisiete a alinearse con sus perspectivas respecto a la aprobación del gasoducto Nord Stream 2 –que conectará Rusia con Alemania– y el conflicto con Ucrania.

Estos problemas no parecen estar próximos a resolverse. De hecho, la empresa rusa Gazprom ha rehusado a satisfacer las necesidades de países como Ucrania y Polonia, que en este momento se ven obligadas a importar gas desde Alemania, y se ha mantenido “en estricto cumplimiento de sus contactos”. En contraste, la gasística ha reconocido un aumento de “alrededor de un tercio” desde noviembre en sus envíos diarios a China, y ha anunciado para 2022 una inversión de unos 21.000 millones de euros para desarrollar aún más su conexión china.

Asimismo, el precio de los futuros del gas no muestra cambios significantes en 2022. Su precio en el mercado de los Países Bajos para el primer trimestre es un 227% más alto que el precio anterior a la crisis, mientras que el del segundo trimestre está un 187% por encima. Por otro lado, según datos de Gas Infrastructure Europe, al inicio del invierno las reservas europeas de gas son un 27,4% inferiores a las que se tenían hace 12 meses, y un 37,4% menos que las que se tenían en el mismo periodo en 2019. De ahí que JP Morgan haya revisado al alza sus pronósticos para el precio del gas en 2022.

Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali Investments, coincide en esta previsión al alza. Zanghieri indica que el primer impacto de los altos precios de los combustibles, tanto petróleo como gas, será sobre los precios al consumo. Sin embargo, el especialista destaca que sectores manufactureros, como el acero y el papel, dependen en gran medida de ellos y que, si los precios siguen subiendo, la inflación de la producción se acelerará y repercutirá directamente en los consumidores que padecen ya los efectos de una inflación históricamente elevada

Para hacer frente a ello, en 2022 la Comisión Europea tiene programado materializar las primeras medidas para dar una respuesta de bloque ante la presión rusa, entre ellas, las compras colectivas de gas y la revisión del sistema de precios.

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