Cinco ejes para la movilidad en 2022

Los fondos de recuperación, las necesidades de las zonas despobladas y el teletrabajo serán variables clave

Como cada final de ejercicio, estamos en tiempo de hacer balance sobre el grado de cumplimiento de las predicciones realizadas para el año que acaba sobre los ejes de avance en materia de movilidad multimodal. Algunas, como el aumento de despliegues de MaaS o el boom eléctrico, se han cumplido parcialmente. Otras, como la autonomía de los coches o el aumento de los carriles bici, quedan pendientes e incluso pueden sufrir modificaciones sustanciales, debido principalmente a las nuevas exigencias en materia de sostenibilidad pactadas en la reciente cumbre mundial del clima celebrada en Glasgow.

2022 va a ser un año de consolidación de proyectos de movilidad y de despegues de otros nuevos. La digitalización es la variable que de manera transversal multiplicará el alcance de las innovaciones en el sector. Pero la clave del éxito está en no perder de vista las necesidades de los usuarios y apostar por la búsqueda de la eficiencia aparejada a la sostenibilidad. En este escenario, promover mejor acceso al sistema de transporte, redefinir unos desplazamientos y una logística con menos externalidades negativas y repensar la infraestructura necesaria para las necesidades actuales y futuras marcarán la agenda del nuevo año de acuerdo con cinco ejes de base estructural.

1. Los fondos de recuperación cambiarán la estrategia de movilidad. La apuesta por lo eléctrico y por la digitalización de la movilidad va a verse incentivada cuando se canalicen los fondos de recuperación regulados dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La movilidad eléctrica de última milla y nuevas soluciones que digitalicen los servicios de movilidad aportando una experiencia renovada y competitiva del transporte público, como las plataformas de movilidad como servicio (MaaS), se vislumbran como oportunidades de vanguardia.

Para el despliegue de estas medidas, junto con la implementación de las zonas de bajas emisiones (ZBE) dentro de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, se recibirán más de 1.000 millones en ayudas de los fondos de recuperación, con el fin de potenciar los servicios que el propio plan de recuperación pretende promover para mitigar los efectos negativos del transporte. Sin embargo, reformas necesarias como el desarrollo de una infraestructura ciclista se verán relegados a una segunda posición debido a las restricciones y condicionantes de los planes.

2. El imperio de lo eléctrico. Se sigue con una apuesta clara por fomentar las nuevas fuentes de energía en movilidad, tanto para los vehículos personales como los vehículos de transporte público colectivo y mercancías. Esta apuesta hará que veamos en 2022 nuevas flotas de autobuses eléctricos y a empresas de logística centradas en renovar su flota para hacer una última milla de manera más sostenible. Empresas como Seur o Amazon apuestan claramente por reducir los impactos negativos de la explosión del ecommerce.

Sin embargo, esta tendencia debería de ser objeto de reflexión, ya que la electrificación no es la vía más rápida para la descarbonización del sistema de transporte. Todavía hay muchas dudas sobre la viabilidad de la obtención de la energía, ya el 50% de la energía eléctrica se obtiene de fuentes no renovables y con gran impacto en la huella de carbono, como el carbón o el ciclo combinado.

3. Soluciones a la demanda en las zonas menos pobladas. Cada vez más se está popularizando el autobús a la demanda o DRT (demand-responsive transportation) para cubrir las necesidades de núcleos de población más desconectados con la red de transporte concesional regular. Esto hace que ciertas rutas se operen de manera más eficiente con menos vehículos, pero adaptados a la demanda de la zona. Lo que se ha dado en llamar la España vaciada es buen ejemplo de ello, en paralelo a la desconexión entre la periferia y el centro de las ciudades.

De manera creciente veremos cómo se licitan DRT que se conectarán al ecosistema de transporte preexistente a través de plataformas de MaaS, pudiendo ofrecer billetes combinados de transporte público regular con autobús a la demanda. Estamos ante un caso de uso clave de intermodalidad y es importante optimizar recursos cuando los hábitos de trabajo cambian, cuando muchas personas optan por no vivir en el centro de la ciudad debido al aumento de la flexibilidad laboral.

4. Nuevos proveedores de movilidad eléctrica y mejores precios. Los incentivos públicos de movilidad eléctrica están destinados a todo tipo de compradores y para todo tipo de vehículos eléctricos. Esto hace que las empresas que antes ofrecían coches eléctricos ahora ofrezcan también bicicletas o patinetes. No solo es una oportunidad de ampliar catálogo de productos para los vendedores, sino que habrá mayor competencia a nivel de precios, suponiendo un beneficio para los compradores.

El incremento de opciones de movilidad eléctrica consolidará las empresas emergentes, pero China seguirá siendo el líder manufacturero de movilidad eléctrica. Esta actividad en el sector tendrá un impacto positivo en la red de recarga eléctrica, que tendrá que actualizarse, estandarizarse y superar las dudas que despierta a los futuros consumidores y dueños de vehículos eléctricos.

5. Impacto del teletrabajo en la movilidad. Previsiblemente, 2022 recuperará de pleno la actividad paralizada por el Covid-19, pero durante la pandemia se han universalizado hábitos, como el teletrabajo, que han tenido un gran impacto en la circulación y en los desplazamientos diarios. En su último informe, Randstad Research afirma que el teletrabajo va a crecer en España y 1 de cada 5 trabajadores se acogerán a él, más del doble de la situación actual. Asimismo, el estudio cuantifica los impactos en la movilidad con un ahorro medio de más de 100 kilómetros y cinco horas y media a la semana en desplazamientos.

En el lado de la oferta de transporte esto supone una reestructuración de las operaciones de los proveedores de servicios y un replanteamiento sobre la eficiencia y necesidad de ciertos servicios. Lo más probable es que veamos una reducción de frecuencias en el transporte público colectivo y ello propiciará fomentar los desplazamientos en ciertas franjas horarias con precios dinámicos.

Guillermo Campoamor es CEO de Meep