El multimillonario Drahi juega a largo plazo en BT

Puede permitirse esperar a que se suavice el rechazo político a una compra, o a un intento del capital riesgo

El multimillonario franco-israelí Patrick Drahi.
El multimillonario franco-israelí Patrick Drahi. reuters

Patrick Drahi está jugando a largo plazo en BT. El multimillonario franco-israelí dice que no quiere comprar el grupo de telecomunicaciones británico de 17.000 millones de libras (20.000 millones de euros); el aumento de su participación del 12% al 18% dice lo contrario. Por el momento, el primer ministro Boris Johnson casi seguro rechazaría una oferta. Pero a medida que más operadores europeos pasen a manos privadas sin ningún impacto perceptible en sus resultados, esa posición podría suavizarse.

Algunos accionistas esperaban claramente un regalo de Navidad anticipado en forma de una adquisición total. Las acciones de BT han ganado casi un tercio desde mediados de noviembre, a medida que se agotaban los seis meses de bloqueo para que Drahi realizara un nuevo movimiento, tras comprar un 12,1% en junio.

La prima del 47% ofrecida a los sufridos propietarios de Telecom Italia por el gigante estadounidense del capital riesgo KKR no hacía más que aumentar la expectación. De ahí la decepción por su acumulación incremental: las acciones de BT cayeron un 7%.

Drahi no puede ahora lanzar una oferta hasta dentro de seis meses. Pero las consideraciones políticas a corto plazo complicarían de todos modos una zambullida más rápida. Muchos de los votantes que apoyan el Brexit y que impulsaron a Johnson al número 10 de Downing Street palidecerían ante el hecho de que un extranjero controlara una de las empresas más reconocidas e importantes de Gran Bretaña. Una nueva ley de inversiones que entrará en vigor en enero da fuerza legal a estos sentimientos.

Mientras tanto, el deseo de Johnson de “nivelar” las zonas más pobres del país da peso político a la actualización de BT de su red de banda ancha Openreach, de cobre a fibra óptica ultrarrápida. En este sentido, los elogios de Drahi al jefe de BT, Philip Jansen, pueden ser sinceros. El mes pasado, BT dijo que el despliegue estaba siendo más rápido y más barato de lo previsto inicialmente, lo que sugiere que no hay necesidad de interferencias externas.

Dentro de dos años, las cosas pueden ser diferentes. Con otros 8 millones de hogares conectados, la sensibilidad política actual debería de haber disminuido. Además, las operaciones de exclusión de empresas en Europa –incluida, potencialmente, Telecom Italia– pueden demostrar que el capital riesgo es menos destructivo de lo que se cree.

Para Drahi, el objetivo a largo plazo parece ser la escisión de Openreach, cuyo ebitda anual, de 3.000 millones de libras (3.500 millones de euros) probablemente atraería un múltiplo de valoración mucho mayor por sí sola. Incluso si no se llega a eso, tiene opciones. Si KKR u otros lo intentan, Drahi está en el meollo. Si el rendimiento de Openreach mejora, él sigue disfrutando de las ventajas. En otras palabras, puede permitirse esperar.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías