Política monetaria

¿Qué se espera de la reunión de la Fed?

El consenso del mercado espera que duplique la reducción de las compras para finalizar el ‘tapering’ en marzo

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. REUTERS

Con la inflación registrando su tasa más elevada en 39 años, la Reserva Federal toma hoy la palabra, una cita de la que el consenso del mercado espera un giro de 180 grados. En una semana en la que la política monetaria centra la atención, la Fed es el primer banco central que comunica sus decisiones. El jueves será el turno del BCE y el Banco de Inglaterra.

Después de que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, señalara que sería apropiado acelerar la reducción del programa de compra de activos, Tiffany Wilding, economista jefe para América del Norte en PIMCO, prevé que el banco central anuncie un recorte de 30.000 millones en el programa de compra de deuda a partir del próximo enero, duplicando el ritmo de los dos meses anteriores. Bajo este esquema la Fed acabaría el tapering en marzo de 2022, tres meses antes de lo inicialmente previsto.

De cumplirse estas previsiones, la Fed estaría en condiciones para proceder a efectuar la primera subida de tipos a mediados del próximo ejercicio. En las últimas semanas los inversores han empezado a poner en precio entre dos o tres subidas de las tasas para el próximo año, muy lejos de las previsiones iniciales que retrasaban el primer alza de las tasas a finales del próximo año. Aunque los riesgos al alza de la inflación justifican una postura más dura, Powell tendrán que modular sus mensajes y evitar que la subida de los tipos demasiado pronto frene la recuperación. Desde BNP Paribas prevén tres subidas de los tipos en 2022 y cuatro en 2023 hasta situar la horquilla del precio del dinero en el 2,25-2,5%, lejos del 0-0,25% en que permanecen desde marzo de 2020 cuando el estallido de la pandemia llevó a los bancos centrales a desplegar una batería de estímulos para ayudar a la economía y garantizar unas buenas condiciones financieras.

A pesar de la retirada progresiva de la Reserva Federal, en Renta 4 prevén que que la política monetaria siga siendo ampliamente expansiva. Según sus estimaciones cuando finalice el tapering el balance de la institución rondará los nueve billones de dólares, una cifra que desde ING señalan que superan en más del doble el nivel registrado antes de que la Fed se lanzara a comprar deuda para hacer frente a la crisis desatada por el Covid-19.

Además de las proyecciones de tipos, el comité actualizará sus previsiones macroeconómicas. Los expertos esperan un aumento del pronóstico de inflación para 2022 al 2,5%. Por su parte, el mercado de trabajo seguirá gozando de buena salud y los funcionarios podrían fijar la tasa de desempleo para finales del próximo año en el 3,7%, por debajo de sus previsiones a largo plazo del 4%. Los expertos prevén que en el comunicado se elimine la frase de que la inflación refleja en gran medida factores transitorios, en línea con las palabras pronunciadas el mes pasado por Powell.

A la espera de que las previsiones se transformen en realidad, los inversores han empezado a poner en precio el nuevo escenario. Esto se ha traducido en un repunte de las rentabilidades en el mercado de deuda, una tendencia que cobra un especialmente protagonismo en las referencias más a corto plazo, las más sensibles a la subidas de los tipos. El bono a dos años se sitúa en el 0,65%, ligeramente por debajo del 0,69% que marcó la semana pasada, mientras la deuda con vencimiento en 2031 alcanza el 1,43%, a cierta distancia de los máximos de 1,73% que marcó en el primer trimestre del año.

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