Las telecos europeas se preparan para el último baile de torres

Orange-Vodafone es la pareja más lógica, mientras que Deutsche Telekom se quedaría dominando Alemania

Antenas de telefonía cerca de Gross-Gerau (Alemania).
Antenas de telefonía cerca de Gross-Gerau (Alemania). reuters

Los jefes de la telefonía europea parecen adolescentes risueños en una discoteca de colegio. Tras el coqueteo del mes pasado sobre la necesidad de encontrar socios “afines” en las torres de telecomunicaciones, Nick Read, de Vodafone, y su homólogo de Deutsche Telekom, Tim Höttges, parecen dispuestos a darse la mano. Pero con Stéphane Richard, de Orange, ahora en escena, un acuerdo anglo-francés es la pareja de baile más lógica.

Las más de 700.000 antenas de telefonía del continente han sufrido un cambio drástico desde 2018, cuando las compañías telefónicas eran propietarias directas de tres cuartas partes de ellas. Esa proporción es ahora un tercio. El gran crecimiento se ha producido en los especialistas independientes en torres, como Cellnex Telecom, de 36.000 millones de euros, y en las operadoras que aparcan sus torres en filiales cotizadas en Bolsa, como hizo este año la británica Vodafone con Vantage Towers, que ahora vale 15.000 millones.

La próxima ronda de citas determinará quién acaba con quién. A primera vista, Höttges es la principal candidata a ser la reina del baile. Deutsche Telekom tiene 58.000 torres en Alemania y sus alrededores, 40.000 de las cuales ya están bajo un paraguas corporativo separado. Eso la convierte en una digna rival de Cell­nex, que cuenta con 71.000 torres, y de Vantage, que controla 46.000 directamente, y hasta 82.000 si se tienen en cuenta las joint ventures de Italia y el Reino Unido.

Sin embargo, el hecho de que Vantage cotice en Bolsa le confiere un atractivo adicional. Al fin y al cabo, el objetivo de separar los activos de infraestructuras es arrojar una luz más nítida sobre el valor que esconden. Vantage, por ejemplo, cotiza a 24 veces el ebitda futuro, frente a las 5 veces de Vodafone. Por lo tanto, un acoplamiento podría dar a Höttges un impulso de valoración inmediato. Los 19.400 centros de Vantage en Alemania también ofrecerían muchas sinergias.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es que esta unión podría ser demasiado para los reguladores de la competencia. El socio ideal para el consejero delegado de Vantage, Vivek Badrinath, podría ser Totem, de Orange, cuyas 26.000 torres francesas y españolas están más allá del espacio que ocupa actualmente. Suponiendo un múltiplo de 24 veces el ebitda, al estilo de Vantage, y una deuda cero, los fondos propios de Totem tendrían un valor de 7.500 millones de euros, un tercio del grupo combinado. Para garantizar una relación más equilibrada con Orange, Vodafone podría reducir su participación del 81% en Vantage a cerca del 70%, situando su participación en la entidad combinada por debajo del 50%.

En este escenario, incluso el despechado Höttges sigue teniendo su baile, gracias al agujero del tamaño de Alemania en el centro del mapa de Cellnex. Si todo sale bien, el emparejamiento de los adolescentes propiamente dicho parecerá, en comparación, abrumadoramente complejo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías