Los gasoductos de Aramco son una victoria neta para BlackRock y Riad

Es una apuesta por el gas como energía de transición, aunque Larry Fink puede recibir críticas

Tuberías de dióxido de carbono en la planta de recuperación de gas natural licuado de Haiwyah (Arabia Saudí).
Tuberías de dióxido de carbono en la planta de recuperación de gas natural licuado de Haiwyah (Arabia Saudí). reuters

Aramco ha dado una victoria tanto a Larry Fink como a Mohamed Bin Salmán. Black­Rock forma parte de un grupo que pagará 15.500 millones de dólares por el 49% de un arrendamiento de 20 años sobre la red de gasoductos del gigante, controlado por el heredero saudí. Ambos ganan más de lo que pierden.

La transacción es idéntica a la venta en 2020 por parte de Abu Dhabi National Oil Company de una participación minoritaria en un contrato de arrendamiento de su red de transporte de gas a GIP y sus amigos. Supuso un valor de 20.700 millones por 982 kilómetros de tuberías. Los 5.000 kilómetros de Aramco valen 31.600 millones. En ambos casos, el dueño estatal conserva la mayoría y paga una tarifa anual no revelada a la red. Mientras, los minoritarios piden prestado el 80% de lo que aportan, así que su rentabilidad anual supera con creces el 10%.

No está mal para lo que parece una apuesta de bajo riesgo. Es poco probable que Riad corte el suministro a sus clientes nacionales, y su mayoría le disuade de alterar las tarifas. Eso plantea la duda de por qué Salmán no se apalanca él mismo en los activos manteniendo el control total. La respuesta es que su estrategia para apartarse de los combustibles fósiles prevé que la inversión extranjera directa alcance el 6% del PIB, muy por encima de los niveles actuales. BlackRock es clave para animar a otros. El cálculo para Fink es igualmente matizado. Hace solo tres años del asesinato de Jamal Khashoggi; e invertir junto a la mayor petrolera puede ser peligroso para Fink, cuyas cartas anuales imploran a tomarse en serio el cambio climático.

Dicho esto, los pares occidentales de BlackRock están haciendo negocios con Arabia pese a Khashoggi. Fink escribió hace poco que la reducción de la oferta de combustibles fósiles sin abordar la demanda estaba haciendo subir el coste de la energía. Defender el gas como combustible de transición es lógico. La participación de otros inversores implica que el cheque de BlackRock debe de ser inferior a 1.000 millones: manejable. Si Fink recibe alguna crítica, siempre puede consolarse con los atractivos rendimientos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías