Energía

Repsol retoma la venta del 25% de su filial renovable entre grandes inversores

Las tasaciones de la filial parten de los 4.000 millones

Repsol retoma la venta del 25% de su filial renovable entre grandes inversores

Repsol retoma la venta de hasta el 25% de su filial de renovables más de un año después de incluir la operación en su hoja de ruta, según indican fuentes financieras. Las tasaciones preliminares de la filial alcanzan los 4.000 millones en la parte alta del rango de precios. El plan es incorporar a un socio en la matriz para después sacarla a Bolsa, al mismo tiempo que la petrolera da entrada a inversores minoritarios en proyectos concretos de energía solar y eólica.

La idea de incorporar un socio para apuntalar su negocio verde ha pasado varias veces por la mesa de Repsol en el último año. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ya la anunció en noviembre del año pasado, durante la presentación del plan estratégico de la petrolera. Puso un horizonte temporal de entre 12 o 18 meses para vender una participación minoritaria o sacar la filial a Bolsa. Tras descartar por el momento el debut en el mercado, sondear posibles inversores y vender una participación en su primer parque eólico en operación a Pontegadea, la operación entró en el congelador. Y ahora vuelve a estar sobre el tapete.

La compañía se ha puesto manos a la obra de encontrar un socio para sus negocios verdes, justo después de aumentar los objetivos de esta actividad. Repsol aseguró en octubre que cerrará este ejercicio con una cartera de proyectos operativos de 1,7 gigavatios, con la misión de llegar a los seis en 2025 (antes 5,2 gigavatios) y alcanzar los 20 en 2030 (12,7 gigavatios en el plan original). Para ello, cuenta con el arma secreta de proyectos identificados por casi 49 gigavatios, y el 20% de esta cifra está clasificado como de alta visibilidad y en desarrollo.

La empresa potenciará las inversiones previstas en un principio en toda su área de emisiones bajas de carbono para que representen el 35% del capex. Este segmento, además de los negocios 100% verdes como las energías solar y eólica, también incluye otras patas como la potencia heredada de Viesgo. Repsol adquirió las hidroeléctricas de esta compañía en 2018, así como dos centrales de ciclo combinado, que no pueden computarse como energía verde de pura raza, con la que suma 700 megavatios operativos.

JP Morgan fue el banco elegido el año pasado para pilotar el proceso. Y se mantiene en el timón. Ha distribuido ya el cuaderno de venta entre potenciales inversores, para que remitan sus ofertas durante las próximas semanas. La avidez por entrar en el sector renovable de grandes inversores internacionales se ha comprobado en los procesos de desinversión ejecutados este ejercicio, como T-Solar o Eolia. Entre otros, estuvieron interesados en estas adquisiciones fondos de infraestructuras, de capital riesgo y especializados en renovables como Plenium, Brookfield, KKR, CPPIB, CDPQ, Ardian o China Three Gorges (CTG).

Con todo, el proceso de Repsol se acaba de poner en el mercado y todavía no hay ningún tipo de manifestaciones de interés. Será necesario que el inversor se quede, al menos de entrada, con una minoría que no supere el 25%. Fuentes financieras señalan que Repsol estudió abrir la operación a niveles más altos, incluso del 40%, lo que habría dado lugar a mayores ingresos, hubiera abierto la puerta a más jugadores y, también, hubiese supuesto un menor control futuro del negocio por parte de la petrolera.

Con esa cuarta parte del capital que ha sacado al mercado y para una valoración de 4.000 millones –es la que asigna Barclays al negocio renovable de Repsol– obtendría una caja de unos 1.000 millones. Otros expertos consideran que esa tasación es muy exigente, de manera que el importe será menor. Las fuentes consultadas avanzan que las necesidades de Repsol en esta cuestión distan de ser acuciantes y que puede esperar más tiempo.

Tanto Opedenergy como Capital Energy cancelaron sus salidas a Bolsa este año, debido a los bajos precios que estaban dispuestos a ofrecer los inversores. Sí lo consiguió Acciona Energía, aunque rebajando sus expectativas de precio y de tamaño. Fueron estos tropiezos los que hicieron que Repsol pusiese el freno con su operación en renovables. La idea es mostrar al mercado que, pese a ser una petrolera, puede producir energía verde.

Alianzas para desarrollar sus proyectos estrella

Repsol sigue una doble estrategia con sus inversiones verdes. Por un lado, ha acelerado el proceso que pilota JP Morgan para encontrar un inversor que tome una posición minoritaria en su filial verde, previsto como paso previo a una salida a Bolsa. Por el otro, ha contratado a Banco Santander para que encuentre socios que entren en parques concretos. Hace escasas semanas encontró al primero. Y es nada menos que Pontegadea, la sociedad patrimonial de Amancio Ortega. El dueño de Inditex realizó con esta operación su primera inversión en renovables, tomando un 49% de Delta, el primer parque eólico que puso en marcha Repsol y adquirió a Forestalia. La transacción valoró el parque en 500 millones. Tras el éxito cosechado con esta primera operación, Repsol trata de repetirlo con el resto de su activos verdes.

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