Infraestructuras

Aqualia se abre a compras en EE UU y busca nuevos contratos en Francia

La filial de FCC tantea opciones, tras años de intentos de entrada en Norteamérica, y tiene a Texas, Florida y California en el objetivo

El consejero delegado de Aqualia, Félix Parra.
El consejero delegado de Aqualia, Félix Parra.

Más verde, alineada con los objetivos de la agenda 2030, y a la conquista de nuevos mercados. Así se ha diseñado el futuro a corto y medio plazo de la gestora del ciclo integral del agua Aqualia, cuyo objetivo está fijado en Estados Unidos, aún sin éxito, desde antes de la pandemia.

La compañía que dirige Félix Parra ha comprobado que el desarrollo en ese mercado sin contar con credenciales previas es ahora prácticamente imposible, ante lo que se ha abierto a comprar una firma local.

El tamaño de la potencial adquisición no es lo más relevante, por la capacidad de invertir en desarrollo e inyectar capacidades desde España. Detrás de Aqualia está el potencia de FCC e IFM. Fuentes del sector aseguran que ya ha habido empresas estadounidenses bajo la lupa de Aqualia en los últimos meses, siendo Florida, Texas y California algunos de los Estados sondeados. Juega a favor que están entre los más familiarizados con la colaboración público-privada. Aqualia ha eludido hacer comentarios al respecto.

El mercado estadounidense del tratamiento de aguas mueve 180.000 millones de dólares al año (unos 160.000 millones de euros), donde el abastecimiento de agua potable y la depuración de aguas residuales suponen dos tercios del total. Entre las grandes europeas, las hay con implantación local desde hace años. Suez se hizo con firmas como United Water, Utility Service Company (USC) y Acquarion antes de la crisis financiera, y con el gigante GE Water ya en 2017. Hoy Suez North America tiene negocio prácticamente en todo el país y también en Canadá.

Veolia actúa en las distintas fases del ciclo del agua en el terreno estadounidense, con amplia presencia en servicios a la industria, y están ofreciendo tecnología la suiza Sulzer o la italiana De Nora Water Technologies. A ello se suma el potencial competitivo de conglomerados locales como Pentair, Xylem (antes ITT) y Danaher.

Aqualia tiene oficina en Miami (Florida) y ha conseguido patentar este mismo año tecnología punta de desalación. Las oportunidades son inmensas. La Environmental Protection Agency (EPA) tiene informes en los que se estima en casi 500.000 millones de dólares la necesidad de inversión en infraestructuras hidráulicas para agua potable, y en otros 300.000 millones para plantas de aguas residuales. Todo ello en las dos próximas décadas y se espera un papel determinante para el sector concesional.

Francia y Arabia Saudí

Dentro del proceso de internacionalización, Aqualia se hizo justo antes de la pandemia con el 51% de las saudíes Qatarat y Haaisco, de manos ambas del grupo local Haaco. La primera gestiona la desaladora del aeropuerto de Jeddah, en la costa del Mar Rojo, y la segunda mantiene distintas desaladoras.

También destacan los tres contratos en concesión ganados este mes en Francia, a través de la filial SEFO (comprada en 2019) y con 30 millones de euros de cartera. Se trata de gestionar servicios de agua en la región Ilê de France, en el entorno de París. En el país vecino, la firma de FCC y participada por IFM va decidida a la caza de nuevas oportunidades.

Aqualia también persigue crecimiento en países como México, Colombia, Perú, Egipto, Argelia, Túnez, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Omán. Su objetivo es balancear el peso de la actividad fuera (34% al cierre de 2020) con la local (66%).

La sostenibilidad, en el centro de la estrategia

La reducción del consumo hídrico y la mejora de la eficiencia de las redes de distribución de agua, son algunos de los retos que se ha marcado Aqualia en su plan estratégico 2023. La compañía dice estar comprometida con los objetivos de la Agenda 2030 y para ese año busca que el 50% de la energía utilizada provenga de fuentes renovables relacionadas con sus propias inversiones e instalaciones bajo gestión. Otro reto es conseguir la transición ecológica del 100% de su flota de vehículos.

El plan define como líneas prioritarias la emergencia climática, las personas, la tecnología, el impacto social, y la ética. En esta línea tiene lanzados proyectos hacia la reducción del consumo hídrico, la optimización energética y reducción de emisiones, la protección y recuperación del ecosistema. La filial de FCC se dispone a activar dos proyectos de I+D al año relacionados con la lucha contra el cambio climático, y cinco de protección de la biodiversidad. También está acelerando el desarrollo de la plataforma Aqualia Life para la digitalización global del ciclo integral del agua. La empresa aumentará un 50% anual el parque de contadores digitales de tele lectura.

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