Ciberespionaje

Apple demanda a NSO Group por atacar los iPhones con su software espía Pegasus

La acusa de violaciones "flagrantes" de su software y de las leyes federales y estatales. Quiere impedir que la empresa israelí utilice cualquiera de sus tecnologías

Tim Cook, consejero delegado de Apple.
Tim Cook, consejero delegado de Apple.

Apple ha demandado en un tribunal federal a la empresa israelí NSO Group y su matriz OSY Technologies por atacar a los iPhones con su software espía Pegasus. La compañía de la manzana sigue así los pasos de WhatsApp y su empresa matriz Meta (antes Facebook), quien también demandó al citado grupo en 2019. Apple ha informado que con esta medida busca "una orden judicial permanente para prohibir que NSO Group utilice cualquier software, servicio o dispositivo de Apple" para evitar "más abusos y daños".

La compañía que dirige Tim Cook también ha solicitado daños no especificados por el tiempo y el coste de lidiar con lo que argumenta es un abuso de sus productos. Apple dijo que donaría el dinero que obtuviera a organizaciones que ayudan a exponer software espía.

El pasado 19 de julio una investigación publicada por The Washington Post junto a otros 16 medios de comunicación con la ayuda de Amnistía Internacional y la organización Forbidden Stories, desveló que el programa de software israelí Pegasus había espiado a 50.000 números de teléfono de jefes y jefas de Estado, activistas y periodistas de todo el mundo. Según AI, dicho software se utilizó para "facilitar la comisión de violaciones de derechos humanos a gran escala en todo el mundo".

El citado software está diseñado para permitir que los gobiernos accedan de forma remota a los micrófonos, cámaras y otros datos de los teléfonos móviles, tanto si son iPhones como Android, según indica Apple en un comunicado. Según se informó cuando saltó la noticia Pegasus es capaz de infectar dispositivos móviles y acceder a mensajes, fotografías, correos o llamadas. Todo sin requerir ninguna acción por parte del usuario y sin dejar rastro. Entre los nombres de españoles que figuraban en el listado de victimas estaba el del periodista freelance Ignacio Cembrero que cubre la actualidad marroquí, el diputado autonómico catalán de ERC, Ernest Maragall, y el presidente del parlamento catalán, Roger Torren.

Apple asegura que, gracias a las mejoras que ha hecho en la seguridad de iOS15, "no  ha observado ninguna evidencia de ataques remotos exitosos contra dispositivos que ejecuten esa versión o anteriores". En julio, Amnistía Internacional y Forbidden Stories informaron de que tenían pruebas de una oleada masiva de ataques contra teléfonos iPhone a manos de clientes de la empresa de cibervigilancia NSO Group que podrían afectar a miles de usuarios de Apple en todo el mundo.

"Nuestros análisis forenses han descubierto pruebas irrefutables de que el software espía de NSO ha conseguido infectar teléfonos de los modelos iPhone 11 y iPones 12 mediante ataques sin clic a través de iMessage. Hay miles de iPhones posiblemente en peligro", advirtió Danna Ingleton, directora adjunta de Amnesty Tech.

Apple acusa en su demanda a NSO Group, la empresa de vigilancia israelí, de violaciones "flagrantes" de su software, así como de las leyes federales y estatales. Los directivos de la compañía de Cupertino aseguran que la demanda es una advertencia para NSO y otros fabricantes de software espía. "Esto es lo que dice Apple: si usas nuestro software como arma contra usuarios inocentes, investigadores, disidentes, activistas o periodistas, Apple no te dará cuartel", aseguró Ivan Krstic, jefe de ingeniería y arquitectura de Seguridad de la compañía, según publica The New York Times. 

La demanda de Apple llega después de que a principios de este mes, el Gobierno de Joe Biden incluyera en la lista negra a NSO y Candiru, otra compañía de vigilancia israelí, con el argumento de que suministran software espía a gobiernos extranjeros que lo utilizan para atacar a teléfonos de periodistas, activistas de derechos humanos y otros. La prohibición, como recuerda el citado periódico, supone que ninguna organización estadounidense puede trabajar con NSO y es el paso más duro dado por una administración estadounidense para dominar el mercado global de software espía. 

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