El viajero nacional como sostén del sector turístico para la recuperación

La industria turística ha sido uno de los sectores económicos más duramente golpeado por los efectos de la pandemia de Covid-19 en España, como consecuencia de su dependencia del ocio, el consumo, los desplazamientos y los viajes en general. Es indudable que la crisis dejará una huella histórica en la industria turística española en todo lo que se refiere a pérdidas económicas y a destrucción de empleo y empresas, pero que también generará una valiosa experiencia de negocio y un conocimiento del mercado que solo se adquiere cuando se sortea una recesión. Las últimas cifras apuntan a una recuperación, lenta pero sostenida, del sector, como evidencian los datos sobre el gasto total registrado en el mes de octubre, que ha crecido un 17% respecto al mismo mes de hace dos años, según se desprende del último análisis de flujos turísticos de BBVA Research. La radiografía de esa paulatina vuelta a la normalidad no es homogénea, sino que difiere mucho de unas regiones españolas a otras. La costa del mediterráneo y las islas muestra una recuperación robusta, mientras zonas del interior, como Castilla-La Mancha e incluso Madrid, que no ha reactivado todavía el pulso en el turismo de negocios, continúan muy por debajo de los niveles precrisis.

El turismo nacional se ha convertido en el salvavidas de la industria tras el final de los confinamientos, y es probable que continúe siéndolo, aunque comienzan a vislumbrarse ya signos de recuperación también en el turismo extranjero. El aumento de los viajes dentro del país ha sido un balón de oxígeno para el sector en general, pero muy especialmente para uno de sus eslabones más castigados: las agencias de viajes. Tras 18 meses sin ingresos, con una gran parte de puntos de venta cerrados y más del 80% de personal en ERTE, la vuelta del turismo nacional ha permitido que se haya recuperado el 50% de la producción, cuando antes del verano el porcentaje era apenas del 10%. Mientras a principio de año la patronal señalaba que además de las 1.500 agencias cerradas por la pandemia había otras 1.500 amenazadas por falta de demanda, ahora las previsiones apuntan a que estas últimas probablemente eludirán el cierre y sobrevivirán.

El futuro inmediato, pese a todo, ofrece un gran incertidumbre por la presión de una cuarta ola que está provocando ya la vuelta de los cierres y los toques de queda en toda Europa. Precisamente por eso, el mercado nacional aparece como la gran apuesta para un sector que está adaptándose de forma excepcional a una coyuntura fuertemente adversa, a la espera de que regrese el gran turismo extranjero y de que se normalicen los viajes de negocios y el tráfico internacional.