Reestructuración

Los Rubiralta proponen a la SEPI inyectar 50 millones en Celsa y expulsar a los fondos

La familia quiere mantener el control de todo el capital, y el Estado asume que se aplicará una fuerte quita a los acreedores

Oficinas de la empresa siderúrgica española Celsa.
Oficinas de la empresa siderúrgica española Celsa.

La recuperación económica está siendo especialmente intensa para Celsa. La compañía logrará este año unos ingresos récord de 5.300 millones de euros y un ebitda de unos 600 millones. Así, ha actualizado su petición de rescate a la SEPI, efectuada en diciembre del año pasado por 700 millones y la ha bajado a 550 millones, el máximo que el organismo público estaba dispuesto a concederle, como publicó CincoDías el pasado 12 de marzo. La familia Rubiralta ofrece además 50 millones en una ampliación de capital con el objetivo de expulsar a los acreedores y mantener el control absoluto del capital de la firma, según varias fuentes financieras.

 El gigante siderúrgico español, propiedad de la familia Rubiralta, está en compás de espera desde diciembre del año pasado, cuando solicitó ayuda al Estado. Los propietarios de los 2.075 millones en deudas de la compañía –1.425 millones de la matriz y un convertible de 650 millones por debajo– son fondos que han comprado a los bancos precios muy inferiores al nominal.

Según fuentes financieras, los nuevos acreedores han comprado con descuentos que llegan al 80% respecto al precio nominal de ese pasivo, del que una parte ha ido venciendo. Los tribunales también están en medio de las disputas por esta cuestión, pero los acreedores y Celsa buscan una solución más pragmática.

La SEPI está en proceso de estudio del expediente actualizado, pero lo que no hará en ningún caso es pagar el importe nominal de los créditos, según fuentes conocedoras de la situación. Los Rubiralta se han negado en redondo a que los fondos entren en el capital de ninguna forma, de ahí que ofrezcan una inyección de capital de 50 millones. En principio, llegó a abrirse la puerta a que los acreedores controlaran hasta el 49% de Celsa.

Entre los dueños de la deuda aparecen los brazos de crédito con problemas de las gestoras CVC, Cross Ocean, Apollo, Goldentree y Sculptor, entre otras. También está Deutsche Bank. Los acreedores están asesorados por una cohorte de firmas, como Houlihan Lockey, Gómez-Acebo y Linklaters.

Oferta para acreedores

La propuesta que se pondrá encima del tapete es otra reestructuración de la deuda con estos nuevos acreedores, a los que se les ofrecerá recuperar una parte de su inversión con plusvalías, según fuentes financieras. Se les propondrá, previsiblemente, conformarse con una prima respecto al precio de compra. Así lo exigirá la SEPI, como publicó este periódico el pasado 25 de mayo.

Celsa ha mejorado su situación de manera notable y logrará superar los objetivos planteados para su plan estratégico de 2021 a 2028. La compañía está sacando partido de los incentivos de la UE a la economía verde y del impulso del mercado del acero, con una demanda creciente al calor de la recuperación económica.

Aquí, la gran ventaja de la compañía con sede en Castellbisbal (Barcelona) está en que su producción a partir de acero reciclado en horno eléctrico, que conlleva autonomía sobre el hierro procedente de minas y una producción con bajas emisiones de CO2. Juega también a favor de la empresa la limitación de la producción de acero no sostenible. Por cada tonelada de acero, Celsa emite unos 100 kilos de CO2, mientras que en la producción de acero se emiten en torno a 2.000 kilos de CO2 por tonelada.

Hasta 2020, Celsa había cumplido el 106% el plan estratégico de 2017 a 2021, y ahora está en vigor la hoja de ruta prevista que finalizará en siete años. La compañía prevé cerrar este ejercicio, incluyendo la aportación de todas sus compañías en España y sus sociedades en el extranjero, con una facturación récord en su historia, cercana a los 5.300 millones, frente a los 4.200 millones de 2019, y un ebitda de 600 millones. Celsa cuenta además con una plantilla de unas 10.000 personas, de los que 5.000 están en España.

Sin prisa tras la recuperación y estudiando las garantías

  • Expediente. Celsa no ha comenzado desde cero el expediente de petición de rescate a la SEPI, solo lo ha actualizado, con una rebaja de las peticiones al importe que el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda había ya estimado como necesario. La buena noticia es que los negocios de la empresa van viento en popa y la necesidad de recibir el dinero del rescate se ha reducido, según fuentes financieras.
  • Prenda. En un principio, la SEPI tenía problemas para encontrar garantías que le permitieran conceder la ayuda a Celsa. La matriz del grupo tiene en prenda prácticamente todas las acciones en manos de los Rubiralta, así como inmuebles y existencias, según el acuerdo firmado en la recta final de 2017, cuando se refinanció el crédito de la sociedad holding por cerca de 2.700 millones.
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