Vestas y Siemens Gamesa son víctimas de su propio éxito

La solución obvia a su aumento de costes es cobrar más a sus clientes, pero eso se filtrará en el coste de la luz

Aerogeneradores en Ulyanovsk (Rusia).
Aerogeneradores en Ulyanovsk (Rusia). reuters

A Vestas Wind Systems y Siemens Gamesa Renewable Energy parece que se les da mejor fabricar aerogeneradores que ganar dinero, a pesar de la altísima demanda de sus productos. La reducción de los márgenes operativos significa que ambas empresas, que cuentan con 80.000 millones de euros en pedidos, no tienen otra opción que cobrar más a los clientes. Ello supone el fin de la tendencia a la baja a largo plazo de los precios de la energía eólica.

La empresa danesa y su rival hispano-alemana forman parte del puñado de empresas que dominan el mercado mundial de aerogeneradores. Las otras son la estadounidense General Electric y el dúo chino Envision Energy y Xinjiang Goldwind Science & Technology. Es un lugar agradable, dado el papel vital del viento para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, la Agencia Internacional de la Energía calcula que la nueva capacidad eólica anual tendrá que pasar de 114 gigavatios el año pasado a 350 gigavatios en 2050, cuando las energías renovables suministren casi el 90% de la energía mundial.

El generoso apoyo de los Gobiernos hizo que el sector fuera competitivo en sus inicios. Las mejoras tecnológicas y las economías de escala –los últimos aerogeneradores son casi tan altos como la Torre Eiffel– han dejado obsoletas estas ayudas. Lazard calcula que el coste total de la energía eólica ha bajado un 72% en los últimos 12 años, hasta una media de 38 dólares por megavatio hora. Eso es aproximadamente tres cuartas partes del coste de la energía de gas en Estados Unidos.

El drástico descenso del precio ha sido una gran noticia para el clima y los contribuyentes. No lo ha sido tanto para los fabricantes de turbinas, que se enfrentan a la reducción de las subvenciones al tiempo que la maduración de las tecnologías reduce su propia capacidad de ofrecer turbinas más grandes y mejores por menos dinero.

El margen operativo de Vestas se ha desplomado del 14% al 5% en los últimos cinco años, frente al objetivo del 10% a largo plazo. Si añadimos el aumento del coste de todo, desde el acero o la resina de fibra de vidrio hasta el transporte, los fabricantes de aerogeneradores están a punto de navegar contra el viento. Siemens Gamesa, por ejemplo, es probable que genere pérdidas de explotación este año.

La solución obvia es cobrar más a los clientes. El sector tiene grandes barreras de entrada para nuevos actores: fabricar una pala de turbina de 90 metros es difícil. Por tanto, el peso en el mercado de los operadores tradicionales debería de permitirles repercutir el aumento de los costes. Pero esas subidas de precios se filtrarán en el coste de la electricidad. La tendencia a una energía eólica cada vez más barata puede haberse agotado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías