Laura González-Estéfani: “Silicon Valley ya no es la meca del emprendimiento”

Fue la primera empleada de Facebook en España, pero dejó la red social para montar la plataforma de inversión

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Fue la primera empleada de Facebook en España, cuando aún solo eran la red social número 14. En el pico de lo que, le aseguraban, era el momento más dulce de su carrera, Laura González-Estéfani (Madrid, 1976) decidió dejarlo todo para montar The Venture City. Una plataforma de inversión que ha levantado dos fondos, por valor de 52,1 millones de euros y de 75 millones, respectivamente. Defiende una manera diferente de hacer emprendimiento, un mundo del que habla con verdadero orgullo y pasión y donde, asevera, hay mucha vida más allá de Silicon Valley.

¿Cómo nació The Venture City?

Yo soy emprendedora desde el año 1999, cuando lancé un portal dedicado al turismo de playas. También trabajé para Facebook, en 2008, cuando era la 14ª red social del mundo. Después me fui a San Francisco y ahí empezó todo. Los emprendedores y amigos de todas partes de Latinoamérica y de Europa que venían a probar suerte en Silicon Valley se quedaban en mi casa. Vi pasar a gente hiperbrillante, pero que no tenía éxito porque no tenía una red de contactos allí y no les entendían, no sabían cuáles eran buenas universidades, dónde más había hubs de innovación. Y ahí me di cuenta de la oportunidad: si esta gente no los entiende, muy bien, pero yo sí los entiendo, así que empecé a invertir como business angel y a recomendarles a otras personas.

¿Se fue entonces de Facebook?

Sí, llevaba ocho años y medio y estaré eternamente agradecida, pero quería montar esta especie de hub de emprendedores internacionales. Me dijeron que estaba loca, que estaba en la parte más dulce de carrera... pero yo tenía claro que a mí me gustaba montar cosas de cero. Así lo hice, recluté a cuatro personas de Facebook, comencé a conocer a emprendedores, a inversores y a Clara Bullrich [su socia]. Y empecé de cero entre Miami y Madrid. Yo no creo que la localización determine el talento, ni mucho menos; de hecho, siempre digo que el talento no tiene código postal. El 60% del equipo está en España y el 40% entre Miami, San Francisco y São Paulo.

¿Qué hacía rompedor al nuevo fondo?

Estados Unidos tiene muchísimas cosas malas, no tenemos nada que envidiarles en muchos aspectos, pero en otros sí, y el ecosistema emprendedor está ya en una fase en la que los emprendedores montan sus propios fondos, está mucho más maduro. En España todavía no había fondos montados por emprendedores, pero nosotros sí, todos los gestores de nuestro fondo son emprendedores. Cuando se tiene un mix así, se habla en otro idioma, a mí no me reportan, me comparten. Los emprendedores buenos eligen al capital, no el fondo a ellos. Los buenos tienen como cuatro o cinco ofertas de inversores y eligen aquella que les aporta más valor encima del capital. Eso es lo que nos diferencia, ayudar a las compañías desde la cocina, no desde una junta cada seis meses.

¿Cómo influye ese tinte internacional?

Ese es nuestro segundo punto fuerte, somos muy internacionales. Yo pienso que hay que invertir en España, pero también creo que se puede invertir desde España al mundo entero. Ahora Miami se ha convertido en el hub de tecnología número uno a nivel mundial porque la gente de San Francisco y de Nueva York se ha dado cuenta de que por qué vivir en uno de los sitios más caros del mundo cuando puedes vivir en otro con mucha más calidad de vida. Eso mismo está pasando ahora en Madrid y la gente no se da cuenta. Hay muchísimos emprendedores que se están viniendo a Madrid, Valencia y Málaga.

¿Hay vida, entonces, más allá de Silicon Valley?

Absolutamente. Silicon Valley es fascinante y lo seguirá siendo siempre, pero fue número uno. Los números uno ya solo pueden perder, no pueden ganar porque hay muchos hubs alrededor que se están construyendo. No deja de ser increíble, pero ha dejado de ser el protagonista único, ya no es la meca. Yo me siento superorgullosa porque un americano levanta tres o cuatro veces más capital que un emprendedor español, con una valoración de compañía mucho más alta... Pero a pesar de tener que tirar de todo eso, de pasar mucho más tiempo levantando capital, luego un emprendedor español es mucho más eficiente con él. Cuando tienes más viento en contra, te vuelves más ingenioso y, así, el imperio que construyes es mucho más grande. Pero con callos en todas partes. Eso es lo que yo quiero evitar, que nos cueste tanto.

En España, ¿está más descentralizado el ecosistema emprendedor?

Sí. Tenemos Barcelona y Málaga, que son ciudades hiperinternacionales. Tuenti nació en Málaga. Madrid quizá no lo sea tanto todavía, pero es donde están las grandes compañías españolas de tecnología. Valencia es impresionante también. En Lanzadera, de Juan Roig, están haciendo cosas espectaculares. Y la gente no habla de Asturias, pero es también impresionante el talento que hay allí. El problema es que si no se comunica, parece que no están, pero hay una compañía, Plexigrid, de ingeniería de software para la distribución eléctrica, que es increíble. ¿Qué pasa? Que en Asturias tienen una de las mejores universidades del mundo de energía.

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