Cryptofashion, la moda virtual que se paga con dinero real

Las prendas creadas por artistas digitales generan ventas reales en el metaverso

Firmas de lujo como Gucci, Louis Vuitton, Burberry o Balenciaga han empezado a interesarse por este mercado

Diseño ‘La emperatriz del metaverso', que generó 8.161 euros en la primera Meta Gala de la Crypto Fashion Week.
Diseño ‘La emperatriz del metaverso', que generó 8.161 euros en la primera Meta Gala de la Crypto Fashion Week.

En marzo, Gucci vendió las zapatillas más baratas de su historia. Costaron 17,99 dólares, unos 15 euros. Eso sí, solo las pueden lucir pies virtuales. Las zapatillas Virtual 25, que se pueden usar en plataformas de videojuegos en línea como Roblox, son un ejemplo de cryptofashion, la moda digital que se comercializa y autentifica en la cadena de bloques o blockchain.

Si bien la idea de gastar dinero real en ropa que no existe físicamente es desconcertante para muchos, las posesiones virtuales generan ventas reales en el metaverso: entornos en línea donde las personas pueden caminar, reunirse con amigos y jugar. El artista digital Hiroto Kai, por ejemplo, ganó entre 15.000 y 20.000 dólares en solo tres semanas vendiendo los kimonos que él mismo había diseñado desde su ordenador a 140 dólares el traje. “Cuando tienes una prenda de vestir, puedes ir a una fiesta con ella, puedes bailar con ella, puedes presumir y es un símbolo de estatus”, admitía Kai tras su éxito como diseñador virtual.

No es de extrañar, por tanto, que las grandes marcas de lujo hayan empezado a interesarse también por el cryptofashion. Louis Vuitton lanzó un juego en el metaverso donde los jugadores pueden recolectar activo criptográfico o los llamados tokens no fungible (NFT); Burberry ha creado accesorios NFT de la marca para Blankos Block Party, un juego propiedad de Mythical Games; y Balenciaga ha presentado una de sus colecciones a través de un videojuego en el que los avatares visten piezas de la firma.

Diseño 3D de la diseñadora rusa Alena Akhmadullina.
Diseño 3D de la diseñadora rusa Alena Akhmadullina.

Esta oportunidad de crear un sentimiento de pertenencia lo van a explotar las marcas, instituciones y personas influyentes, según el director de ventas de la compañía especializada en tecnología financiera Bit2Me, Javier Pastor. “El concepto de los avatares, metaversos e identidades digitales está en desarrollo. La sociedad del futuro valorará tanto o más tener la representación digital de la firma de su jugador de fútbol favorito con un identificador único de autenticidad, que lo pueda mostrar a través de las redes sociales, que la propia firma física”, reconoce.

De hecho, en septiembre de este año se celebró por primera vez la Crypto Fashion Week, con una Meta Gala virtual, inspirada en la Met Gala de Nueva York. Las extravagantes prendas que lucieron los modelos avatares se subastaron tras el evento, destinando parte de la recaudación a un nuevo fondo de diseño para apoyar el trabajo de los diseñadores de moda digital emergentes de todo el mundo. “Esta industria tiene el potencial de crear cientos de miles de puestos de trabajo cualificados y que agreguen valor añadido a la industria y al país”, comenta Pastor. El diseño La emperatriz del metaverso, una colaboración entre la casa de moda digital The Fabricant y la influencer digital Ruby 9100m, fue el que más ingresos generó, con un precio equivalente a 8.161 euros.

Para la especialista en marketing de moda Ana Díaz del Río, el del cryptofa­shion es un nicho que toda empresa debería atender. “Es un nuevo canal de venta donde las marcas de moda pueden potenciar colecciones que vistan a los personajes de los videojuegos preferidos para estos consumidores. Personajes que son ellos mismos en realidades virtuales en las que demostrar personalidad, estilo o valores”, asegura.

Fotograma de la primera Meta Gala de la Crypto Fashion Week.
Fotograma de la primera Meta Gala de la Crypto Fashion Week.

Además de proporcionar una capa de accesibilidad y más oportunidades de expresión personal al evitar las limitaciones de lo físico, estas prendas también aportan beneficios ambientales ante el consumo excesivo de la industria de la moda, según aclara Díaz del Río: “Es 100% sostenible y permite la fidelización de grandes masas de consumidores por las marcas que potencian estos productos”.

Pero no todo son ventajas. El director general de la compañía de desarrollo de block­chain Coinfabrik, Sebastian Wain, asegura que la falta de conocimientos en torno a este tipo de tecnologías y modelos de financiación puede dar lugar a estafas. “Hace falta más educación. Estamos hablando de que tengan idea de cuándo están arriesgándose y cuándo no, porque la gente invierte sin tener ni idea de lo que hace”, admite. Además, Wain insiste en la necesidad de que exista una regulación universal más clara y uniforme en lo que respecta al mercado de las criptomonedas y los NFT.

Qipao digital de la artista 3D Stephy Fung.
Qipao digital de la artista 3D Stephy Fung.

En ese sentido, la abogada especialista en derecho financiero Miriam Navas critica que hay grandes proyectos que están paralizados o que se van a otros países por falta de claridad legal. Aun así, se muestra optimista ante la llegada de MiCA, la propuesta de la Unión Europea para la regulación del mercado de criptoactivos. “En España hay mucho talento en el mundo blockchain, solo falta que se apoye de manera institucional de forma más clara, se pierda el miedo y se apueste por la tecnología de forma inteligente. No hay que regar todo indiscriminadamente, sino ser eficiente con los recursos y los esfuerzos”, opina.

Los expertos coinciden en que es una buena jugada acercarse de este modo a la nueva generación de gamers, líderes indiscutibles de opinión hoy en día. Es más, para muchos de ellos, los juegos online han dejado de ser un simple pasatiempo para convertirse en su modo de vida gracias al cryptofashion.

Zapatillas de RTFKT.
Zapatillas de RTFKT.

Es el caso de Zaptio, Ben y Chris, los tres jóvenes detrás del estudio de creación de zapatillas virtuales RTFKT. “Crecimos jugando a Diablo, Half-life, Runescape, Minecraft; viendo DBZ, Evangelion, Akira, Star Wars; coleccionando, intercambiando y revendiendo cartas de Magic, Yu-Gi-Oh y Pokémon”, cuentan en la presentación de su web. En 2020 unieron sus pasiones y empezaron a colaborar con artistas digitales para comercializar su calzado a través del metaverso. La más sonada fue su asociación con el diseñador Fewocious, de 18 años. El asombroso resultado también lo cuentan orgullosos en su web: “Solo con esa asociación vendimos más de tres millones de dólares en zapatillas digitales en menos de siete minutos”.

Diseñadores que triunfan en el metaverso

Los ‘Shishigami Shoes’ de la compañía de moda digital Auroboros.
Los ‘Shishigami Shoes’ de la compañía de moda digital Auroboros.
  • Cuentos de hadas. La marca Alena Akhmadullina y su creadora son algunas de las estrellas más brillantes de la historia de la moda rusa. Sus colecciones están inspiradas en los cuentos de hadas rusos y sus prendas son vestidas por celebridades como Eva Green, Patricia Kaas o Naomi Campbell. Ahora, Akhmadullina también ha dado el salto al metaverso y ha creado una cápsula de prendas 3D para lucir únicamente en la realidad virtual. Sus vestidos de fantasía para avatares cuestan 128 dólares, unos 110 euros.
  • Qipaos digitales. Stephy Fung es una artista 3D afincada en Londres, pero que no olvida sus raíces orientales. Es conocida por darle vida digitalmente al qipao que se ajusta a la forma. De hecho, el vestido tradicional de China fue una de las primeras prendas digitales que presentó la diseñadora y su valor actual es de 60 dólares, unos 50 euros. La colección en llamativos tonos de violeta, verde esmeralda y azul se puede ver y usar en el sitio internacional de minoristas multimarca, Dress X.
  • Moda + ciencia. Auroboros es la primera casa de moda que fusiona la ciencia y la tecnología con la alta costura física. Su trabajo es sinónimo de innovación, sostenibilidad y diseño inmersivo. Los botines ‘Shishigami Shoes’ son uno de sus trabajos más conocidos. Inspirados en el espíritu forestal del estudio Ghibli, cuestan 230 libras (más de 270 euros).
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