Vega Sicilia abre camino en Hungría al vino blanco seco

El grupo español lidera la producción de esta nueva categoría en Tokaj, región, Patrimonio de la Humanidad, caracterizada por los vinos dulces

Los viñedos de Oremus, en Tokaj.
Los viñedos de Oremus, en Tokaj.

El primero fue Mandolás, el vino que Vega Sicilia sacó al mercado en 2016 y que abrió camino en Hungría en la categoría de blanco seco de Tokaj, la primera denominación de origen del mundo conocida sobre todo por los vinos dulces, y en la misma línea llegó el segundo, Petracs.

De hecho, Oremus, ubicada en Tolcsva y adquirida hace casi 30 años por David Álvarez, fundador del grupo Eulen, ha sido la primera bodega que comenzó a elaborar y comercializar blancos secos en esta cotizada región, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2002. Fueron los pioneros y son la referencia de este tipo de vinos elaborados con la uva furmint.

De hecho, fue el consejero delegado del grupo Tempos Vega Sicilia, Pablo Álvarez, quien comenzó en 1994 y hasta 1999 a hacer pruebas de blancos secos hasta que en 2001 salió al mercado la primera cosecha de Mandolás, un vino con buena acidez y nivel de azúcar, además de gran capacidad de envejecimiento. Estos fueron los orígenes de un vino que acabó puliéndose hasta lograr el estilo de Borgoña, con la ayuda de un especialista de esta región francesa que asesoró a los enólogos de Oremus, bodega que factura 2,6 millones de euros.

Vega Sicilia abre camino en Hungría al vino blanco seco

De este trabajo surgió hace un lustro el nuevo Mandolás, inspirado en saber hacer francés, y comercializado por el grupo bodeguero con una etiqueta en tonos verdes, del que elabora 80.000 botellas, con la previsión de alcanzar en los próximos años las 150.000 unidades.

Tras este rodaje, este año salió al mercado, tras varias añadas de pruebas, la primera edición de 2017 de Petracs –en febrero saldrá la segunda–, un vino de parcela, que recibe el nombre del antiguo propietario del terreno, el barón Ernest von Petrasch, mayor general del ejército del imperio austro-húngaro, a quien se le concedió el enclave en 1762, y del que se elaboran unas 3.000 botellas y con las que se pretende llegar a las 5.000 botellas, cuyo precio es de 50 euros cada una. Los planes de la bodega con este vino son ambiciosos, ya que plantará nueva viña de la variedad de furmint para poder elaborar en 2030 unas 10.000 botellas.

Una de las características, que hace de este sitio un lugar especial, tal y como señala el enólogo de la bodega, András Bacsó, es la naturaleza de sus suelos, ricos en andesita y en gemas semipreciosas que aportan una gran mineralidad al vino, y, por otro lado, reúne las cepas más antiguas de la bodega, en torno a los 60 años, que se cultivan en vaso y cuyos frutos se recogen uno a uno y a mano. Debido a lo escarpado de la pendiente del terreno, el viñedo solo se puede tratar, cuidar, trabajar y cosechar por personas y por caballos. A los viñedos no accede maquinaria alguna, por lo que toda la elaboración es artesanal. En ambos casos, tanto Mandolás como Petracs, combinan la enología moderna con la tradición ancestral.

Vega Sicilia abre camino en Hungría al vino blanco seco

En la cuna de los vinos dulces por excelencia, que una bodega como Oremus se hubiera atrevido a elaborar blancos secos con uvas sanas, esto es, no afectadas por el hongo de la botrytis cinérea, cuya aparición favorecen los bancos de niebla de la zona, y que son con las que se elaboran los primeros, sirvió de incentivo para abrir camino para que otras bodegas, algunas francesas y húngaras, ubicadas en la región comenzarán a elaborar vinos de esta nueva categoría.

No son los únicos vinos que elabora Tempos Vega Sicilia en Tokaj, ya que en la categoría de vino dulce elabora 100.000 botellas (60.000 de aszú y 40.000 de vendimia tardía), y entre 800 y 1.000 botellas de Eszencia, considerado la joya de la bodega y el vino más caro que elabora Tempos Vega Sicilia, con un precio de 300 euros los 37,5 centilitros.

Otra novedad de la bodega este año ha sido el cambio de dirección, que ocupa ahora el enólogo Robert Kindl, en sustitución de András Bacsó, uno de los mayores expertos en vinos de Tokaj, y responsable de Oremus desde que en 1993 la familia Álvarez adquiriera la marca, hasta su jubilación.

A falta de que la compañía anuncie cual será la sexta bodega que incorporará al grupo, del que forman parte Vega Sicilia, Alión, Pintia, Macán y Oremus, esta última aporta tradición y exotismo, según explica Kindl, y lo que tiene por delante es un “gran futuro”.

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