La crisis de Evergrande ajustará el mercado chino de deuda morosa

Xi merece crédito por luchar contra la banca en la sombra y por convencer de que Pekín no garantizará las inversiones disparatadas

Obra en el distrito financiero de Shanghái.
Obra en el distrito financiero de Shanghái. reuters

Los problemas de Evergrande podrían ser un buen negocio para los inversores en deuda en dificultades de China, gracias a la mejora en la valoración de los activos en apuros. Xi Jinping es un comunista sin paliativos, pero deja espacio a las fuerzas del mercado cuando le ayudan.

Las estadísticas oficiales de morosidad llevan años siendo poco fiables: los préstamos morosos se enmascaraban de forma rutinaria y la deuda basura se escondía fuera de los balances. Pero Xi merece crédito por haber dado al reformista Guo Shuqing, jefe de la vigilancia bancaria, licencia para acabar con la banca la sombra y por convencer al mercado de que Pekín no garantizará las inversiones disparatadas. Los bancos locales se deshicieron de la friolera de 470.000 millones de dólares de préstamos problemáticos solo en 2020, y puede que sean más este año. Es casi un tercio de la deuda incobrable pendiente en 2019, según PwC. El éxito parece haber animado a Xi a desapalancar a la fuerza el inmobiliario, que aporta un cuarto del PIB.

Antes, las autoridades intervenían con fuerza cuando las entidades estatales tenían problemas o cuando las privadas ponían en riesgo la estabilidad política o financiera. Huarong AM fue la primera, y Evergrande la segunda. Pero la intervención es más suave cada vez. Ya no hace falta microgestionar las resoluciones; hay una red mejorada de tribunales, casas de subastas locales e incluso Bolsas online que revenden garantías o carteras de préstamos, gestionadas por Alibaba o JD.com. El sistema es más transparente, los jueces saben más y las resoluciones van más rápido.

Ben Fanger, de ShoreVest, que invierte en deuda en apuros, dice que la fijación de precios de los activos chinos —distorsionada mucho tiempo por especuladores— ha mejorado drásticamente. Es un efecto secundario de la represión de la banca en la sombra, y muestra un cambio de rumbo.

Las ondas del hundimiento de Evergrande tienen un largo camino, y quedan muchas distorsiones en un mercado con tantos participantes respaldados por el Estado. Pero el capital privado puede desempeñar un papel más importante y rentable que antes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías