Lo que ‘España Digital 2025’ implica para las empresas

La conectividad de las zonas rurales, las competencias de los profesionales y la economía del dato son aspectos clave

Hace poco más de un año se lanzaba la esperada agenda digital para nuestro país, España Digital 2025, un plan que marcaba el camino a seguir para impulsar el desarrollo digital durante los próximos cinco años, algo urgente tras la pandemia. El objetivo: que la digitalización fuese la palanca de recuperación y transformación y elevase al país a una posición fuerte desde el punto de vista empresarial y económico. Según la última actualización del estado del plan por parte del Gobierno, se estima que a finales de este año se habrá cumplido el 35% de los compromisos definidos en él.

Este plan llegaba en un momento en el que la conciencia de emergencia digital en la sociedad empresarial española era más fuerte que nunca, aspecto que sin duda nos está ayudando a asumir nuestro nuevo rol. De sobra sabemos las ventajas con las que contábamos antes de iniciar este plan, como el hecho de disponer de una de las redes de fibra óptica más importantes de Europa y una buena salud en desarrollo 5G, que nos sitúa a la cabeza de la UE en proyectos y pruebas piloto con esta tecnología, según el Observatorio Europeo del 5G. Sin embargo, podemos afirmar que no estamos, ni de cerca, en una posición de madurez digital.

El plan España Digital 2025 consta de cerca de 50 medidas que se articulan en torno a diez ejes estratégicos. Todos ellos supondrán reformas estructurales que, entre otros beneficios, reducirán la brecha digital y, por lo tanto, impulsarán la universalización de la digitalización, meta clave desde mi punto de vista. En especial, me gustaría destacar cinco de ellos que, de completarse con éxito, podrán ser la clave para nuestro desarrollo digital.

En primer lugar, el eje sobre la conectividad digital es el que más se enfoca a alcanzar la universalización de la digitalización, ya que persigue la completa desaparición de diferencias entre zonas rurales y urbanas, de tal forma que toda la población tenga cobertura en 2025.

En segundo lugar y desde el panorama empresarial, nos interesa especialmente el eje sobre el refuerzo de las competencias digitales de los profesionales. Las competencias digitales básicas ya no son un plus adicional, son una materia necesaria si queremos que la oferta y demanda del mercado laboral se equilibre, y es crucial para que desde las empresas podamos acometer esa transformación. Este desequilibrio ya está suponiendo un gran problema y en breve podría convertirse en uno de los frenos más importantes para la digitalización del tejido empresarial.

Tercero, la digitalización de pymes y micropymes es otro de los puntos fuertes de este plan. La idea es que el comercio electrónico impulse una buena parte de la economía y que ningún negocio se quede en el camino por no adaptarse a las demandas actuales del mercado. Aunque no podemos considerar que el ecommerce sea el único elemento de la digitalización que necesitan las pymes, sino una parte pequeña de la transformación.

Cuarto, otro aspecto crucial: que sectores como el agroalimentario, la movilidad, la salud, el turismo, el comercio o la energía asuman la transformación digital de una forma efectiva, al tiempo que trabajan en la reducción del 10% de las emisiones de CO2. Una cosa traerá la otra.

El quinto eje que tendrá un gran impacto es el relativo a la economía del dato, una economía que es ya del presente, y una cultura, la del dato, que todavía brilla por su ausencia. En España falta cultura del dato y, por un lado, deberíamos tener muy claro que ninguna decisión empresarial tendrá sentido si no se toma en base a un análisis de datos y, por otro, que los datos son la materia prima indispensable para la aplicación de la inteligencia artificial, tecnología fundamental para dar el siguiente salto de nivel en todos los ámbitos.

Por último, otros ejes, como la completa preparación para el 5G, una adecuada capacidad de ciberseguridad, la defensa de los derechos en el nuevo entorno digital, la digitalización de las administraciones públicas y el impulso de España como atractivo audiovisual completan este plan ambicioso que, de ultimarse con éxito, impulsaría nuestro país en una carrera en la que vamos rezagados y en la que todavía nos queda mucho camino por recorrer. ¿Llegaremos para 2025?

Gianni Cecchin es CEO de Verne Technology Group