Turismo subacuático: el momento de cuidar el fondo de los océanos

El mar es un diamante aún por explotar, pero para que sea un punto de interés turístico debe mantenerse limpio

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La embarcación Earth 300.

La tecnología ha dado la oportunidad de eliminar las fronteras. La digitalización ha hecho posible la comunicación en cuestión de segundos entre dos puntos remotos del mundo, pero aún hay barreras que no van a desaparecer. “Si quieres ver las pirámides de Egipto, tienes que volar a Egipto; si quieres ver el fondo marino del Mediterráneo, tienes que desplazarte hasta allí. Hay cosas que no se pueden mandar a casa”, enunció el investigador de la Universidad de Nápoles Michele Stefanile, durante el congreso de turismo espacial y subacuático Sutus, promovido por Les Roches Marbella.

Este tipo de viajes están aún por explotar, pero pueden generar importantes sinergias con el resto de activos turísticos. Hasta el momento, el precio era la principal barrera de entrada, pero, al igual que pasó con el turismo general, se está democratizando, aseguró el director de operaciones de Triton Submarines, Héctor Salvador, durante su intervención. Las infraestructuras están dispuestas y el interés de los consumidores va en aumento, el reto es ahora no repetir los mismos errores del pasado. “Tenemos que gestionar los flujos de turismo para que el fondo del mar no se convierta en un parque temático, pero hay mucho potencial”, comentó Stefanile.

En esta línea, el investigador de la Universidad de Nápoles llamó a los diferentes agentes a plantearse a qué perfiles quieren atraer: a consumidores o a amantes de la naturaleza. “¿Qué van a traer los viajeros de vuelta? Si solo vamos a querer vender un fondo bonito para hacerse un selfie, el reto es sencillo, pero si queremos sacar partido al legado para transmitir y poner en valor la historia del fondo marino, estamos ante un gran desafio”, planteó. El legado natural permite ofrecer una buena experiencia a los viajeros, pero también debe aprovecharse para inculcar una actitud de respeto hacia el fondo marino.

Una preocupación que compartió la arqueóloga submarina Carlota Pérez Reverte. “Por eso es importante hablar de conocimiento e investigación. Cuando tienes un producto adecuado, puedes acercárselo a la gente y todo se cuida mejor”, justificó. La sostenibilidad, tan en boga en otros sectores, cobra aquí una nueva dimensión. “Estamos hablando de ofrecer experiencias perfectas bajo el agua, no tendría ningún sentido acabar nadando entre basura”, recalcó.

Fondo marino investigado por la Universidad de Nápoles.
Fondo marino investigado por la Universidad de Nápoles.

El fondo marino es un diamante por explotar que ofrece un extenso abanico de opciones: desde una estancia de lujo en un submarino con paredes de cristal a excursiones de buceo. Quienes lo prueban aseguran experiencias únicas y un antes y un después en la manera de concebir el mar. “Puedes haber estado en una infinidad de acuarios y parques temáticos, pero cuando ves a los animales en su hábitat natural, te enamoras. Es una experiencia transformadora”, aseguró Salvador.

La herencia arqueológica del fondo marino es emocionante, reivindicó por su parte el presidente del Clúster Marítimo Marino, Javier Noriega, pero para sacar partido a todo su potencial, hay que protegerla de la misma manera que se conserva el resto del patrimonio cultural. Así lo defendió también Salvador, quien alertó de que empieza a ser tarde: “Cuando vamos al Mediterráneo y los viajeros me preguntan que dónde están los peces, les digo: ‘Dímelo tú, estamos en el agua y no hay peces, ¿a qué crees que se debe?’”.

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