Pekín aplica una quema controlada para salvar el bosque inmobiliario

Permite que Evergrande se tambalee al borde del impago, esperando que no contamine al resto de la economía

Incendio en California, en agosto pasado.
Incendio en California, en agosto pasado. reuters

La quema que se está produciendo en el balance de China Evergrande se está extendiendo al mercado inmobiliario y más allá, y esa es la cuestión. Las autoridades están permitiendo que el promotor en dificultades se tambalee al borde del impago, pero esperan que las llamas no incineren la economía en general. Es un gran riesgo político.

Ningún sector ha desafiado con tanto éxito los llamamientos del Partido Comunista Chino a la disciplina financiera como el inmobiliario. Impulsa alrededor de una cuarta parte de la producción nacional y, dado que los gobiernos locales dependen de la venta de terrenos para financiar los presupuestos, tiene un impacto fiscal desmesurado.

La última vez que Pekín trató de enfriar los precios de la propiedad, entre 2013 y 2014, tuvo que dar marcha atrás al contraerse también la actividad económica. El infructuoso intento pareció envalentonar a los promotores, que se apalancaron todo lo posible.

La deuda de Evergrande alcanzó un máximo de más de 6 veces su capital en 2016, según datos de Refinitiv. A día de hoy sigue debiendo unos 300.000 millones de dólares (250.000 millones de euros), y 83,5 millones (70 millones) en intereses vencen esta semana. Las acciones cotizadas en Hong Kong llegaron a desplomarse un 17% este lunes ante la preocupación por el impago.

El presidente Xi Jinping quiere que la inversión fluya hacia las mejoras industriales, no hacia los condominios. Pero mientras la propiedad se considere libre de riesgo, seguirá atrayendo una cantidad desmesurada de capital.

Los hogares, por ejemplo, pidieron préstamos por valor de 1,2 billones de dólares (1 billón de euros) en 2020, incluso mientras el crecimiento de los ingresos se ralentizaba, y la mayor parte se destinó a hipotecas. La única manera de cambiar las actitudes es producir una quema controlada, como hacen los silvicultores cuando provocan incendios planificados para consumir el exceso de yesca y preservar los árboles sanos.

Las cosas están en llamas, ciertamente. Un análisis de Rhodium muestra que el 16% de los bonos en dólares emitidos por promotores chinos están rindiendo más del 30%. Los precios de las acciones de los promotores cotizados han empezado a caer; incluso antes de la última bajada, Evergrande ya había perdido un 85% este año. Los compradores se están conteniendo; el volumen de ventas en 30 grandes ciudades cayó un 32% interanual en los primeros 11 días de septiembre. Luego está la presión sobre los balances de los bancos. Tal vez no resulte sorprendente que la actividad manufacturera y de servicios haya entrado en contracción mensual.

Es posible que Xi esté dispuesto a pagar un alto precio para quitarse de encima el daño de la corrección y evitar una catástrofe total dentro de una década. Sin embargo, si parpadea y se desentiende en nombre de la estabilidad, su impulso para hacer que la vivienda sea “para vivir, no para especular” también podría arder en llamas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías