Goldman compra la ‘fintech’ GreenSky... para hacer lo mismo de siempre

En realidad, es una nueva forma de hacer algo viejo: intermediar el crédito al consumo

Sede de Goldman Sachs, en Nueva York.
Sede de Goldman Sachs, en Nueva York. reuters

Cuando Goldman Sachs era el calamar vampiro del mundo financiero, pocos habrían imaginado que acabaría financiando prótesis capilares y reformas de cocinas. La adquisición por 2.200 millones de dólares de GreenSky, especialista en el compre ahora y pague después, lleva a la empresa del jefe David Solomon en una nueva dirección. Sin embargo, como la mayoría de las operaciones de tecnológicas financieras, se trata en realidad de una forma novedosa de hacer una cosa vieja.

GreenSky aporta a Goldman algo que todos los bancos quieren: prestatarios en bandeja. La empresa organiza la financiación en el punto de venta, sin papeleo. Ello hace que sea similar a otros operadores compre ahora y pague después, como Afterpay, que va a ser comprada por 29.000 millones de dólares por la empresa de pagos Square, pero con un préstamo medio más grande, de unos 10.000 dólares, gracias a que se inclina por cosas relativamente caras, como mejoras en el hogar y procedimientos médicos. Por ahora, los bancos asociados son los que conceden los préstamos, pero pronto ese será el trabajo de Goldman, con la ayuda de su propia experiencia para diferenciar a los buenos de los malos prestatarios.

Comprar ahora y pagar después es la nueva tendencia de los bancos, desde JP Morgan hasta Barclays, y por buenas razones. En primer lugar, los beneficios financieros rivalizan con los de los préstamos con tarjeta de crédito, que con rendimientos del 20% aproximadamente son uno de los tipos de préstamos más atractivos para las grandes firmas. Pero es menos probable que los consumidores se sientan víctimas, como con los vendedores de plástico, porque los intereses son más bajos. Los comercios que utilizan GreenSky pagan alrededor de un 7% por transacción por el privilegio de cerrar el trato, lo que en la práctica subvenciona a sus clientes.

En segundo lugar, mientras que las compañías de tarjetas de crédito bombardean a los hogares con correo no solicitado para hacer negocio, las empresas compre ahora y pague después consiguen que otro haga el trabajo sucio. El mayor comerciante de GreenSky es Home Depot.

Una vez que se canaliza a los prestatarios a través de las metafóricas compuertas de un minorista, Goldman, con un valor de 136.000 millones de dólares, puede intentar atraerlos con su nuevo banco de consumo, Marcus, que ofrece préstamos, tarjetas de crédito y productos de ahorro.

Si funciona, los inversores de la empresa de Solomon verán rentables incorporaciones al negocio de consumo del banco y una reducción de su dependencia de las demás actividades calamarescas que siguen constituyendo la mayor parte de sus beneficios. Esa es la motivación que ha llevado a Goldman a adquirir por primera vez una cotizada desde que la propia firma de Wall Street saliera a Bolsa en el año 2000, y con una prima superior al 50% respecto al cierre del martes. Pero, en el panorama general de la banca, no es más que otra lucrativa forma de hacer de intermediario.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías