Los altos precios del gas requieren pensamiento creativo sobre el clima

Hay soluciones, como ayudar a los hogares pobres a cambiar sus calderas de gas por bombas de calor de cero emisiones

Tubería de gas en una terminal de Gassco en Emden (Alemania). reuters
Tubería de gas en una terminal de Gassco en Emden (Alemania). reuters reuters

El gas natural está teniendo su momento de gloria. El precio del combustible fósil en Europa se ha quintuplicado desde el año pasado, hasta superar los 50 euros por megavatio-hora. Esto ha hecho que los precios de la electricidad en todo el continente alcancen su nivel más alto en más de una década, y supone tanto un problema como una oportunidad para los políticos que se preparan para la conferencia mundial sobre el clima COP26 de noviembre.

Los precios del gas han subido en gran medida porque los traders ven que los niveles de almacenamiento europeos están muy por debajo de su media de cinco años. Las importaciones de Rusia han bajado, en parte como resultado de la reducción de los flujos a través de Ucrania negociada por Moscú en 2019.

Además, la fuerte demanda asiática de gas natural licuado (GNL) significa que las exportaciones de este se han enviado al mercado asiático, de mayor precio, en lugar de a Europa. Otro factor es la casi triplicación de los precios del carbono este año, a medida que la Unión Europea reduce la oferta de créditos de emisiones.

El aumento de los precios nacionales de la energía incrementará el riesgo de descontento público y de protestas, como las organizadas por los llamados chalecos amarillos en Francia hace tres años.
Ello supone un reto complicado para la próxima cumbre climática COP de Glasgow. Los asistentes quieren que los combustibles fósiles sean más caros que la energía eólica y solar y están tomando medidas para que así sea. Por ejemplo, Estados Unidos dijo el mes pasado que se opondría a que las instituciones multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial, ayudaran a financiar cualquier nuevo proyecto de gas en países de renta media como China e India. Si los negociadores de Glasgow ya están a la defensiva, será menos probable que tomen medidas tangibles para reducir las emisiones de forma significativa.

Una forma de evitar este resultado sería intensificar las conversaciones sobre la llamada “transición justa”, por la que los contribuyentes más ricos asumirían una mayor parte de los costes de la descarbonización. Un informe del Tesoro del Reino Unido que se publicará el mes que viene es una oportunidad para establecer un modelo global para abordar cuestiones complicadas como el hecho de que los edificios son responsables de casi una quinta parte de los 500 millones de toneladas de emisiones de carbono anuales del Reino Unido.

Una solución sería dar a las familias más pobres subvenciones y préstamos subvencionados por el Estado para sustituir las calderas de gas por bombas de calor geotérmicas de cero emisiones. Y los 50.000 millones de dólares (42.000 millones de euros) de ingresos generados en todo el mundo por los impuestos al, y los créditos de, carbono podrían llegar a las familias trabajadoras, como ya ocurre en Canadá.

Cuanto más ocurran cosas así, el aumento de los precios de los combustibles fósiles parecerá más una bendición que una maldición.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías