España y Francia lideran el pulso con los frugales para suavizar los objetivos de déficit y deuda

Calviño pide a la UE suavizar los objetivos de déficit y deuda antes de reactivarlos

El Eurogrupo pacta mantener los planes de ayuda

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona se comprometieron el viernes a mantener en marcha las medidas de apoyo económico y ayudas a sectores afectados por la pandemia del Covid-19, aunque de forma más quirúrgica cada vez, pese a la mejora de la coyuntura y el palpable inicio de una recuperación de la crisis. La cita del Eurogrupo, celebrado en Liubliania (Eslovenia), sirvió también, sin embargo, para fijar posiciones de cara al nuevo pulso interno que encara la UE: el de cuándo y cómo retomar el reequilibrio de las cuentas públicas tras los excesos de déficit y deuda cometidos para combatir la pandemia. Un debate en el que España defendió la necesidad de flexibilizar las reglas fiscales antes de reactivarlas.

“España es un país comprometido con la responsabilidad fiscal”, quiso dejar claro antes de nada la vicepresidenta primera del Gobierno de España y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, para defender acto seguido “la necesidad de revisar y modernizar las reglas fiscales que nos hemos dado” en la UE.

“Tenemos que abordar esta reforma antes de que salgamos de esta situación excepcional provocada por la respuesta a la pandemia”, agregó, detallando que aspira a “una simplificación de las normas para adecuarlas a la realidad que estamos viviendo y a las necesidades de inversión derivadas de la recuperación”. Una salida de la crisis que debe dejar una economía más “digital, verde y justa”, para que la recuperación “llegue a todos los ciudadanos europeos”, dijo.

“No es ningún secreto que hay posiciones muy diferentes sobre cómo tenemos que abordar esta revisión de las reglas fiscales”, admitió, pero defendió que “es un debate necesario”.

Las reglas fiscales europeas son las que marcan los objetivos de austeridad que la UE tuvo como catecismo durante la crisis financiera anterior pero que durante la pandemia ha dejado en suspenso desde primavera de 2020, y previsiblemente hasta consolidar la recuperación en 2023. Son las que marcan la senda de reducción de los desequilibrios presupuestarios, con ajustes para reducir el déficit excesivo (cuando supera el 3% del PIB) o para reconducir la deuda a umbrales no superiores al 60%.

España, que antes de la pandemia acababa de rebajar su déficit del 3% y continuaba con una deuda del 95% como consecuencia de la crisis financiera, ha visto saltar por los aires las costuras de sus cuentas públicas en 2020, cuando el agujero fiscal ha llegado al 11% y la deuda al 125% del PIB.

Defensores de la ortodoxia

La propia Comisión Europea está decidida a impulsar una revisión de las reglas fiscales que haga “realistas” las sendas de reducción de la deuda pública, tal y como avanzó el viernes el vicepresidente de la comisión Europea, Vladis Dombrovskis, que abogó por buscar un equilibrio entre la sostenibilidad fiscal y el fomento de la recuperación económica.

“Algunos de los problemas identificados antes de la crisis ahora se han vuelto más pronunciados. Claramente necesitaremos sendas de reducción de deuda que sean realistas para todos los estados miembros, necesitaremos un equilibrio entre la necesidad de sostenibilidad fiscal y la de apoyar la recuperación económica”, dijo, según recoge Efe.

En línea con España, se posicionó también Francia. “Necesitamos volver a las finanzas públicas sólidas, pero necesitamos tener un regreso progresivo. No deberíamos matar el crecimiento”, declaró el ministro de Economía y Finanzas francés, Bruno Le Maire, para quien las normas están “obsoletas” y habrá que encontrar “reglas diferentes, un regreso al equilibrio presupuestario que sea diferente”.

Por su parte, los denominados países “frugales” prometen plantar batalla en defensa de la ortodoxia. De momento, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Letonia, Eslovaquia y República Checa acudieron al encuentro con un documento común en el que defienden que “la sostenibilidad fiscal junto con reformas para impulsar el crecimiento deben seguir siendo la base” de gobernanza europea.

La gran incógnita, cuya respuesta marcará en buena medida el resultado del debate que continuaba este sábado en el Ecofin, está en cuál será la posición de Alemania. Sumido en la campaña electoral de finales de mes, el Gobierno germano evitó sumarse a la carta de los austeros, si bien su ministro de Finanzas y candidato a la cancillería por el socialista SPD, Olaf Scholz, defendió las normas existentes destacando que permiten la flexibilidad necesaria.

 El debate oficial, con todo, no se abre hasta otoño.

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