La estrella fugaz de Silicon Valley va a juicio por sus falsos análisis de sangre

Elisabeth Holmes llegó a amasar una fortuna de 3.600 millones con solo 30 años

La fundadora de Thanos, Elisabeth Holmes, antes de comparecer en el tribunal de San José, California.
La fundadora de Thanos, Elisabeth Holmes, antes de comparecer en el tribunal de San José, California.

Elizabeth Holmes, que fundó la empresa biotecnológica Theranos en 2003 a los 19 años para revolucionar los análisis de sangre, al hacerlos ultrarápidos y completísimos, se sienta en el banquillo, acusada de nueve cargos de fraude electrónico y dos de conspiración para cometer fraude electrónico. Holmes podría ser condenada hasta a 20 años de prisión de ser considerada culpable. El juicio, pospuesto por el embarazo de la acusada, comenzará el 7 de septiembre.

Holmes quiso ser médico, pero le daban miedo las agujas. De ahí, su proyecto. Con Theranos, la joven prometió resultados de los análisis de sangre serían más rápidos y baratos que los ofrecidos por los laboratorios y realizados sin apenas pinchazos, porque las muestras de sangre que debían recoger eran mínimas. Además, todo se analizaría en una pequeña máquina, del tamaño de una impresora, capaz de detectar más de cien enfermedades.

Muchas figuras públicas de Estados Unidos como el exsecretario de Estado, Henry Kissinger, o el magnate británico de los medios de comunicación, Rupert Murdoch, compraron la promesa invirtiendo en lo que parecía una apuesta segura. Holmes fue considerada una visionaria y hasta comparada con el fundador de Apple, Steve Jobs. Pero después de algunos años y miles de millones, la promesa se marchitó y las máquinas no funcionaron.

La máquina de Theranos que supuestamente analizaba más de 100 enfermedades con una pequeña muestra de sangre.
La máquina de Theranos que supuestamente analizaba más de 100 enfermedades con una pequeña muestra de sangre.

Las promesas de Holmes ayudaron a su empresa a atraer grandes inversiones, y Theranos llegó a tener una valoración de 9.000 millones de dólares en 2014. Holmes fue calificada por Forbes como la mujer estadounidense que había amasado la mayor fortuna en menos tiempo. Se calculaba que le correspondían unos 3.600 millones por la participación que seguía manteniendo en la compañía.

De acuerdo con los fiscales, Holmes era consciente de que sus máquinas no serían capaces de hacer lo que había prometido, pero mentía a los inversores, a los empleados y a los pacientes para continuar recaudando dinero.

Se espera que participen en el juicio pacientes fueron mal diagnosticados con sida o cáncer por los análisis defectuosos testifiquen ante el jurado.


Giro de guión

Elisabeth Holmes y Ramesh Balwani, en una presentación.
Elisabeth Holmes y Ramesh Balwani, en una presentación.

Sin perder de vista las acusaciones de fraude, engaño público y su rechazo a la autoridad de la FDA (autoridad sanitaria de Estados Unidos), los abogados de Holmes tiene previsto argumentar en la vista de hoy que la empresaria fue una víctima de abuso machista durante más de 10 años. Concretamente a manos de Ramesh Balwani, quien durante años fue su mano derecha, y también su pareja sentimental.

20 años mayor que ella, el empresario comenzó a "monitorear sus llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos", según la defensa de Holmes. También se le acusa de violencia física y verbal durante los años que trabajaron juntos, así como argumentar que "cualquier éxito que tuviese en el negocio sería gracias a él".

Añaden, además, que la empresaria tiene problemas de salud como consecuencia del maltrato: sufre de estrés postraumático, síndrome de abuso de pareja y depresión por maltrato. Motivos por los que los abogados de la empresaria alegaron la imposibilidad de juzgarles de forma simultánea. El hecho de estar en la misma sala, según los letrados, tendría efectos devastadores para Holmes.

Este último punto es de especial importancia para el juicio que comienza hoy. Si ese detalle se tiene en cuenta sería Balwani el líder de toda la trama, dejando a Holmes como otra víctima más en el caso de las máquinas de análisis de sangre falsas. A manos del empresario de mayor edad, Holmes habría sido una simple marioneta dispuesta a ejecutar cualquier decisión por puro miedo a las consecuencias.


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