Los economistas elevan al 6% el crecimiento de España en 2022, pero alertan del nivel de inflación

Afirman que no es el momento oportuno para subir el SMI

Estiman que la escalada de precios cierre el año en torno al 3%

Planta de Ford en Almussafes (Valencia).rn
Planta de Ford en Almussafes (Valencia). EFE

El Consejo General de Economistas (CGE) ha actualizado este martes sus previsiones de crecimiento para la economía española, manteniendo la subida del 6,3% para 2021 y revisando al alza, hasta el 6%, la del próximo año. Esta mejora de cara a 2022 se explica por la inercia de crecimiento esperada para el segundo semestre del presente ejercicio, por los efectos que las ayudas europeas tendrán en la economía española y por la paulatina pero sostenida recuperación de la movilidad internacional y su peso en el sector turístico. Al otro lado, como advertencia a tener en cuenta en plena ola inflacionista, el CGE alerta sobre el aumento de precios, sumando un punto porcentual en un solo mes a la estimación de la inflación. Según los expertos, la tasa interanual para finales de año cerrará en el entorno del 3%, cuando en julio se situaba únicamente en el 2%.

Los economistas habían previsto en el pasado mes de junio un alza del 6,3% para 2021 y del 5,5% para 2022. En julio, mantuvieron la senda para el presente ejercicio y revisaron al alza, hasta el 5,9%, el crecimiento de cara al próximo año, al que ahora suman una décima más. Aunque mejoran, las proyecciones del CGE siguen lejos de las que espera el Gobierno, que prevé un alza del 6,5% para este año y del 7% para el siguiente. Los economistas se acercan más a organismos como el FMI, que espera subidas del 6,2% y el 5,8% en 2021 y 2022, respectivamente, o a Funcas, que prevé sendas alzas del 6,1%.

En cuanto al mercado laboral, los economistas mantienen su previsión de que la tasa de paro se sitúe en el 15,5% en 2021, mientras que estiman un descenso en 2022 hasta el 14,9%. En esta línea, y de cara a las negociaciones que comenzarán mañana entre Gobierno y agentes sociales para subir el salario mínimo interprofesional (SMI), los economistas advierten de que, aunque la senda sea positiva, "puede que no sea el momento oportuno" para subir el SMI.

"La recuperación económica no está consolidada, la cifra de desempleados es alta y el tejido empresarial está formado fundamentalmente por microempresas, que podrían no poder hacer frente a esta subida, no solo de salario sino de cotizaciones sociales, unido a la subida del coste energético. Esto podría propiciar más despidos", han alertado desde el CGE un día antes de que empiecen las negociaciones para llevar a cabo la subida del SMI, un movimiento que alientan los sindicatos y al que se opone con dureza la patronal.

Los economistas esperan que, una vez que se están relajando las medidas en países del entorno por la buena evolución de la pandemia, la campaña turística estival se prolongue por el retorno del turismo extranjero, fundamentalmente de mercados tradicionales como Alemania e Inglaterra. Esto propiciará que el empleo estacional se mantenga al menos un par de meses más. Por ello, el turismo nacional y la remisión de la pandemia podrán confirmar el crecimiento de la economía por encima del 3% en el tercer trimestre.

En cuanto a la deuda pública, que cerró en junio en los 1,42 billones de euros (122,1% del PIB), los economistas esperan que durante los próximos meses se vaya moderando (también considerando el incremento previsto de PIB) para situarse a final de año en el 121,5%, en tanto que el déficit se prevé que se sitúe en 2021 en una horquilla de entre el 8% y el 9%.

Escalada de precios

Los economistas analizan en el documento la tendencia inflacionista vista en España, principalmente a raíz de la subida de precios de la energía durante el mes de agosto y, en concreto, de la electricidad. En el octavo mes del año, según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) dados a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación subió un 0,4% mensual y se disparó un 3,3% interanual, alcanzando la mayor subida en casi nueve años. La inflación subyacente, por su parte, escaló una décima hasta el 0,7%.

Dadas estas tasas, y con pocas posibilidades de poder contener la inflación al menos en el corto plazo, los economistas estiman que al final del año el IPC se sitúe en cotas cercanas al 3%. A esto se añade el incremento del gasto público, sobre todo por el efecto del IPC en las pensiones, que supondría incrementar la deuda. "Hay que tener en cuenta que la elevación de los precios resta capacidad adquisitiva, por lo que el ahorro embalsado se destinaría al consumo y no a la inversión, ya muy mermada, fundamentalmente la extranjera", ha advertido el CGE.

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