Los barcos ecológicos de Maersk tienen la desventaja del primero en moverse

La compañía, valorada en 53.000 millones de dólares, va a gastar 1.400 millones en ocho buques portacontenedores propulsados con metanol neutro en carbono

Los barcos ecológicos de Maersk tienen la desventaja del primero en moverse

La loable prisa medioambiental de A.P. Moller-Maersk podría hacer caer al gigante de los transportes danés por la desventaja del primero en mover ficha. Esta empresa valorada en 53.000 millones de dólares va a gastar 1.400 millones en ocho buques portacontenedores propulsados con metanol neutro en carbono. Es muy probable que clientes como Amazon.com absorban los elevados costes, pero los rivales que entren más tarde podrían navegar con halos más baratos y ecológicos.

Es innegable que la iniciativa del consejero delegado, Soren Skou, es valiente: los ocho barcos en cuestión cuestan hasta un 15% más que los normales, y el metanol cuesta al menos el doble que el viscoso combustible búnker que mueve la flota marina del mundo en la actualidad. Pero es necesaria. El transporte supone casi el 3% de las emisiones mundiales, aproximadamente lo mismo que la aviación, y Maersk es su mayor actor. El año pasado emitió 34 millones de toneladas de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono.

En el primer punto, Skou tiene una red de seguridad. Es probable que clientes como Amazon y Unilever estén dispuestos a pagar el extra para reducir la huella de carbono de las mercancías que venden. En el segundo punto, Skou podría ir más lejos. Cuando estén a flote, a mediados de esta década, los nuevos barcos ahorrarán solo 1 millón de toneladas de dióxido de carbono equivalente al año, una minucia en medio de las emisiones totales de Maersk. Y la combustión de metanol no deja de producir dióxido de carbono, aunque se recicla a partir de plantas.

Una solución mejor son los combustibles libres de carbono como el hidrógeno o el amoniaco. El primero sigue siendo prohibitivamente caro; el Consejo del Hidrógeno dice que solo tendrá sentido comercial en 2030, cuando el dióxido de carbono se grave a 335 dólares la tonelada. Pero la cifra equivalente para el amoniaco es de solo 85 dólares.

La toxicidad del amoniaco es un problema. Sin embargo, puede que la viabilidad comercial de esta tecnología se sitúe a solo dos años. Si logran esperar, tal vez los rivales de Skou obtengan una cosecha más ecológica y barata.