Nissan Barcelona entra en la recta final para encontrar un inversor

Las empresas tienen hasta septiembre para presentar ofertas

Planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.
Planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Efe

Nissan Barcelona encara la recta final para encontrar a un inversor que dé una segunda oportunidad a las plantas de la compañía de la Zona Franca de Barcelona, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca.

La comisión de trabajo para la reindustrialización de los centros, integrada por la empresa, sindicatos, Gobierno y Generalitat de Cataluña, estudian en total siete proyectos, entre los que destacan un hub de electromovilidad y de fabricación de vehículos alternativos.

Las empresas interesadas tienen hasta septiembre para presentar sus ofertas. Una vez recibidas las ofertas y tras su exposición oficial por parte de las compañías a mediados del próximo mes a los miembros de la comisión. Por su parte, estos últimos seleccionarán a la empresa o empresas que entrarán en la negociación del contrato final con todos los integrantes de la mesa, fase que comenzará a partir del 1 de octubre. De no llegar ninguna a buen puerto, las factorías dejarán de operar el 31 de diciembre.

Nissan anunció el cierre de los centros catalanes a finales de mayo del año pasado y están en peligro 20.000 empleos directos e indirectos. La marcha de la firma japonesa de la Ciudad Condal como fabricante se enmarca dentro del plan de reestructuración que desarrollará durante los próximos años para volver a la competitividad y a través del cual estima ahorrar 2.530 millones de euros en costes, dejando atrás Europa y centrándose en China, Japón y Norteamérica. La firma asiática sí sigue operando en los centros de Ávila y Cantabria, que fabrican componentes para la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi y entre los dos suman unos 1.000 trabajadores.

La comisión de reindustrialización, asesorada por KPMG, ha recibido ya dos ofertas vinculantes. A mediados de julio, el grupo belga Punch informó de que de hacerse con los terrenos invertirá hasta 650 millones de euros en nuevas instalaciones, productos y tecnología de hidrógeno. En dicha cantidad se incluyen 50 millones de ayudas públicas y otros 100 millones de un crédito respaldado por el Estado.

Según la empresa, este proyecto pretende asegurar la mayoría de los empleos existentes en la actualidad, por lo que garantizaría 1.000 puestos hasta finales de 2023 y 2.000 hasta finales de 2025. La base de la propuesta está en la fabricación de 25.000 furgonetas al año bajo las plataformas ya existentes del grupo nipón.

Andy Palmer, que está al frente del proyecto y es exconsejero delegado de Aston Martin, ha asegurado que la compañía tiene un acuerdo escrito y no vinculante legalmente con Nissan para el uso de determinadas patentes.

De su lado, QEV Technologies, ingeniería catalana especializada en soluciones de movilidad eléctrica, se ha aliado en una joint venture con Btech y Ronn Motor Group para crear un hub de descarbonización.

La alianza contempla una inversión de 1.000 millones de euros en los próximos cinco años y la creación de más de 4.000 empleos directos y cerca de 10.000 indirectos a través de una red de proveedores y colaboradores.

Según las compañías, el hub ha recibido cartas de adhesión por parte de más de 50 organizaciones, que van desde asociaciones sectoriales, universidades y centros tecnológicos hasta entidades financieras, energéticas, logísticas y de transportes y operadores de movilidad.

La alianza no solo pondría en marcha la fabricación de vehículos, sino que está preparada para implementar una línea de fabricación bajo licencia, con el fin de multiplicar de manera importante el volumen de producción industrial, y por la que se han interesado más de 10 compañías, entre ellas Inzile, Volta, Quantron, HispanoSuiza, Lupa, Voltia, Ebro y la propia Ronn Motor.

Más de 100 años de historia

Para entender la historia de las plantas catalanas hay que remontarse a 1920, cuando nació en Cádiz Ford Motor Company. Tres años más tarde, la empresa se trasladó a Barcelona y, en 1929, se transformó en Ford Motor Ibérica con una ampliación de capital y la entrada de nuevos socios.

En 1954, la empresa es nacionalizada y pasa a llamarse Motor Ibérica, pero no sería hasta 1967 cuando estrenó las instalaciones en la Zona Franca de la capital catalana. Nissan Motor compró 13 años más tarde una participación de Motor Ibérica, iniciándose así una nueva etapa en la que el fabricante japonés llegó a ser el propietario del 100% del capital de la compañía y se pasó a denominar Nissan Motor Ibérica. Ahora, de no llegar un nuevo inversor, Zona Franca será el tercer gran cierre de la automoción española tras las de Santana en Linares (Jaén) en 2011 y Mercedes-Benz en Barcelona en 2007.

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