Cómo gestionar la presión cuando has llegado a lo más alto

Los Juegos de Tokio abren el debate sobre manejar el estrés ante una exigencia excesiva

Los expertos inciden en el peligro de centrarse exclusivamente en la faceta profesional y descuidar el resto

Simone Biles y Novak Djokovic en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Simone Biles y Novak Djokovic en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Después de un año de espera extra, los Juegos Olímpicos de Tokio han llegado a su fin. Algunos deportistas han acaparado la atención del público por sus victorias y otros, por no saber perder. Porque, aunque la competición haya acabado, el debate que ha abierto sobre el manejo del estrés cuando la exigencia es desmesurada sigue a la orden del día.

La gimnasta estadounidense Simone Biles fue un ejemplo para muchos cuando anunció su retirada de la final por equipos por un ataque de ansiedad. En la otra cara de la moneda está la reacción del tenista serbio Novak Djokovic, que lanzó una raqueta a la grada y rompió otra tras perder el duelo por el bronce. Para el psicólogo de deportistas del centro Émora y autor del libro La persona tras el deportista, Carlos Bernabé, ambas respuestas son útiles porque a corto plazo reducen la ansiedad, pero todo depende del contexto y la situación particular de cada uno. “La de Djokovic te lleva a tener una imagen pública y social peor, pero le permite seguir jugando después de descargar un poco de ansiedad. En el caso de Biles, su decisión es parar porque corre el riesgo de hacerse daño”, explica.

La gestión de la presión en la carrera de los deportistas de élite encuentra ciertos paralelismos con la de un directivo de alta exigencia. Así lo reconoce la profesora de EADA Business School y directora del máster en Liderazgo Transformador, Lucía Langa. “Tanto directivos como deportistas, cuando llegan a conseguir el gran resultado, la meta más importante que se habían planteado, sienten un vacío existencial inmenso inmediatamente después. Lejos de sentir el orgullo y la satisfacción de haberlo conseguido, aparece una especie de desgarro de decir, ahora qué”, comenta.

De hecho, Bernabé asegura que “vivir con cierto estrés y ansiedad es lo que te hace seguir luchando por cumplir unos objetivos”, pero una vez logrados, hay que fijarse nuevas metas. “Por ejemplo si piensas ‘Tengo que superar a Rafa Nadal’. Cuando ya lo has conseguido ese pensamiento ya no es motivante, no sirve como estímulo para generar comportamientos de superación, debes cambiarlo por otros que estén más adaptados a ese momento”. En el caso de las empresas, dice, es habitual que, una vez cumplidos los objetivos de facturación o de superación a la competencia, se centren en sus propios empleados: “Empiezan a fijarse más dentro, en mejorar el bienestar de los empleados, invertir en otras cosas para seguir siendo los mejores en imagen, de cara al público, en lo social”.

Sin embargo, la psicoanalista Alejandra Menassa reconoce que “la salud mental en España siempre ha estado muy descuidada” y recuerda que “una exigencia brutal” es paralizante en vez de productiva. “No se trata de machacar a un trabajador un montón de horas, pagarle mal y luego ponerle un coach. Eso no es. Hay que tener las mínimas condiciones para vivir bien y que el esfuerzo y el trabajo se correspondan con la realidad. Un buen empresario se tiene que dar cuenta de que sus empleados van a rendir mejor siete horas a tope que 15 horas y muertos de cansancio”, advierte.

Importancia del entorno

La pandemia, además, ha influido de manera negativa en la salud mental global de la población, pero los expertos aseguran que la incertidumbre es especialmente perjudicial para deportistas y empresarios cuyo trabajo consiste en conseguir resultados en un determinado tiempo. “Imagínate que tu preparación está fechada en el 1 de agosto de 2020 y todo lo que has hecho ya no vale y tienes que volver a empezar. Tienes que superarte psicológicamente para poder tener esos nuevos objetivos y estar a punto”, comenta Bernabé.

Por eso, insisten en que la ayuda del entorno es fundamental para mantenerse en el podio y llevarlo de la mejor manera posible. “Hay que ser consciente de que lo deportivo o profesional es sumamente importante, pero no hay que descuidar el resto de facetas de tu vida para encontrar un cierto equilibrio y que cuando acabe esa etapa no se sienta un vacío", dice Langa. Menassa coincide en que, a veces, dedicar tanta energía y esfuerzo tan solo a la faceta profesional genera que se olviden completamente otras como la familiar y la social. “Son gente super exigente, nunca les basta, siempre quieren dar algo más. Eso les pasa en todos los niveles, pero hay que enseñarles a relajarse un poco porque, además, si uno participa por disfrutar, generalmente tiene mejores logros que si su único objetivo es ganar. Se gana más jugando a jugar que jugando a ganar”, recalca. La psicoanalista recuerda que el éxito no está reñido con ser feliz: “Estar en un lugar alto no quiere decir que vas a estar estresado. Puedes vivir esa situación bien, relajado y con la tensión necesaria para hacer el trabajo sin que se convierta en angustia y no te deje avanzar”.

Lo bueno, aseguran los expertos, es que lo que hasta hace poco era un tema tabú ha dejado de serlo. Gracias a la visibilidad que aportan casos mediáticos como los de los Juegos Olímpicos, la gente cada vez se atreve más a pedir ayuda para cuidar su salud mental.

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