La compra de Hella por Faurecia tiene un chasis firme

La fusión de fabricantes de piezas de coches se justifica ya por el ahorro de costes, pero también por los ingresos

Faurecia está preparando su trayecto con algunas piezas alemanas a buen precio. El proveedor francés de componentes de automóviles ha acordado la compra de Hella, con sede en Lip­pstadt, por 6.700 millones de euros, incluida la deuda, tras superar a sus rivales en una venta iniciada por la familia fundadora Hueck. Más allá de las grandes reducciones de costes, que justifican en gran medida el gasto por sí solas, hay margen para turboalimentar la línea superior.

Con la aceleración de la industria automovilística desde los vehículos de alto consumo hacia los eléctricos, los proveedores de piezas se encuentran en una carrera de reconversión. La experiencia de Hella en el campo de las luces, los sensores y las baterías la convierten en una perspectiva especialmente atractiva para los concentradores.

De ahí que los inversores que siguieron el proceso de venta estuvieran la semana pasada dispuestos a pujar por un valor de la empresa de hasta 7.500 millones de euros, es decir, 68 euros por acción.

Con la oferta ganadora de Faurecia, que se situó justo por debajo de los 61 euros, las grandes esperanzas de los inversores se han estancado. Puede que los Hueck, que también recibieron ofertas de la francesa Cie Plastic Omnium y de la alemana Mahle por su participación del 60%, sientan una pizca de arrepentimiento. Dicho esto, el precio final es un tercio más que el valor de mercado de Hella al inicio del proceso.

Por el contrario, el consejero delegado de Faurecia, Patrick Koller, probablemente se sienta bastante satisfecho. La combinación de las dos empresas debería de permitirle obtener un ahorro anual de 200 millones de euros de aquí a 2025, lo que equivale al 15% de los gastos administrativos, de marketing, investigación y desarrollo de Hella el año pasado. Si se le aplica el tipo impositivo del 27,5% y se añade a los 658 millones de euros de beneficios de explotación de Hella en ese año, se obtiene un rendimiento de la inversión del 8,2%, muy por encima del coste medio del capital del 7,5% que se había fijado como objetivo.

Hay que reconocer que aún faltan cuatro años para que se produzcan estas reducciones de costes. Sin embargo, Koller considera que la combinación de la experiencia de Hella con la de Faurecia en materia de interiores elegantes y tecnología de motores sin emisiones podría generar un aumento de las ventas de 400 millones de euros al año. Los inversores no deben confiar demasiado en las llamadas sinergias de ingresos. Pero con que Koller consiga solo la mitad de su objetivo, los beneficios se dispararán a más del 10%.

Un último detalle es que Faurecia, con un valor de 5.600 millones de euros, podría no tener que desembolsar la totalidad de los 6.700 millones de la oferta. Aunque no tenga suficientes acciones para excluir a Hella de Bolsa, con la participación de Hueck a salvo en su baúl, Koller tiene vía libre para aplicar sus planes de reducción de costes. De ese modo, podrá evitar una potencialmente fastidiosa expulsión de los minoritarios, y echarse a la carretera.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías