La libertad condicional del jefe de Samsung pone el listón muy alto para una fusión

Uno de los motivos de su excarcelamiento es que mueva la tesorería del grupo, pero el mercado de los chips está complicado

Jay Y. Lee, jefe de facto de Samsung, en junio.
Jay Y. Lee, jefe de facto de Samsung, en junio. REUTERS

La tarjeta de salida de la cárcel de Jay Y. Lee prepara el siguiente capítulo para Samsung. La pronta salida de su jefe de facto aumenta la presión para que use su enorme tesorería para realizar grandes inversiones.

La libertad condicional de Lee supone un enorme revés para los reformistas de la gobernanza empresarial de Corea del Sur. El acusado, de 53 años, había cumplido menos de dos tercios de una condena de 30 meses –ya reducida desde cinco años– por soborno, malversación y otros cargos. Los defensores de su puesta en libertad anticipada, entre los que hay lobbies empresariales y la sección local de la Cámara de Comercio de EE UU, decían que la tecnológica no podía realizar grandes inversiones y adquisiciones con su principal responsable entre rejas. Las autoridades cedieron aludiendo al buen comportamiento de Lee y a la economía del país, afectada por la pandemia.

La presión para que Samsung use su tesorería, que en junio era de unos 82.000 millones de dólares netos, ha ido en aumento. La empresa, plagada de escándalos y dominante en los chips de memoria, admitió que se estaba viendo limitada. Mientras sus compatriotas SK Hynix y Hyundai, así como pares globales como TSMC e Intel, avanzan, Samsung se ha quedado atrás en áreas como la fabricación de chips por contrato, los coches autónomos, el 5G y la biotecnología.

Lee se centrará probablemente en los chips sin memoria. Está sopesando planes para una instalación de 17.000 millones en EE UU. La escasez mundial de chips también ha alimentado las especulaciones sobre la posibilidad de que Samsung estudie una oferta por la holandesa NXP Semiconductors (chips para coches), cotizada en Nueva York, que vale 58.000 millones de dólares.
Cualquier entusiasmo por hacer un trato siempre conlleva el riesgo de pagar de más. También será un reto apaciguar a los Gobiernos y a las autoridades de competencia, cada vez más recelosas de la concentración en los chips. Reino Unido está preocupado por las implicaciones para la seguridad nacional de la compra de Arm por parte de Nvidia. Lee tiene que superar un alto listón.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías