¿Cómo asemejarnos a los líderes en movilidad eléctrica?

Aunque España avanza, queda mucho camino para alcanzar los niveles de Alemania, Francia o Noruega

Las matriculaciones de vehículos eléctricos del primer semestre de 2021 aumentan, pero España sigue en la cola de la electrificación automovilística. La movilidad eléctrica es un objetivo prioritario para avanzar hacia los objetivos europeos de sostenibilidad, así como para reactivar la economía del sector automovilístico después de la pandemia, con lo que se han impulsado distintos planes de ayudas, como el Plan Moves o el reciente plan Perte, que tienen por objetivo implementar la movilidad eléctrica.

La electrificación del parque automovilístico es uno de los requisitos para lograr la descarbonización, la eficiencia energética y, como meta final, la transición energética, para alcanzar así los objetivos climáticos establecidos desde la Unión Europea. El avance español se debe a que la tercera edición del Plan Moves, la línea de ayudas directas para la adquisición de vehículos eléctricos (así como para la instalación de puntos de recarga), aprobada el pasado mes de abril, empieza a dar sus frutos.

Los datos reflejan un aumento en la matriculación de vehículos eléctricos puros, superando las cifras prepandémicas, lo cual corrobora que, si queremos conseguir la implementación de la movilidad eléctrica, se debe apostar por ella proporcionando ayudas directas para adquirir vehículos eléctricos, así como facilidades para su uso y mantenimiento, como sería la implementación de una infraestructura pública de recarga.

La reciente aprobación del Perte hace pensar que estas cifras crecerán todavía más, tanto en materia de cadena de valor como de adopción del vehículo eléctrico. Todo esto está todavía por ver, por lo que nos centraremos en analizar si, por ahora, las medidas tomadas son efectivas y si con ellas lograremos asemejarnos a los países más avanzados en electromovilidad.

En los primeros seis meses del año, las ventas de vehículos eléctricos de todo tipo aumentaron en un 41,9% respecto al primer semestre de 2019, antes de la pandemia. Así, se han sumado un total de 16.651 nuevas matriculaciones de vehículos eléctricos puros en este primer semestre, y 4.545 unidades matriculadas en junio (un 42,3% superior al mismo periodo en 2019), según los datos recogidos por Aedive y Ganvam.

La realidad, no obstante, es que todavía nos queda mucho camino que recorrer para alcanzar cifras similares a las de otros países europeos, como Alemania, Francia o Noruega. Éste último es el mayor referente en la electrificación del parque móvil: el 70% de los vehículos de nueva matriculación son eléctricos, superando los 330.000 vehículos electrificados.

El país nórdico logró batir el récord gracias a la estrategia adoptada para fomentar la compra de los vehículos eléctricos, la cual se basa en premiar a los compradores con descuentos, y no con incentivos, como pasa en España y en la mayoría de los países. Otras medidas adoptadas en Noruega son la supresión del IVA para los coches eléctricos, mientras que los de combustión pagan el 25%; así como la supresión del impuesto de circulación y de los aranceles de importación. Como dato extra, los usuarios de vehículos eléctricos gozan de un 50% de descuento en peajes de carretera, ferris o zonas de aparcamiento.

Otro aspecto que el Gobierno noruego tiene muy presente para lograr que todos los vehículos vendidos a partir de 2025 sean de cero emisiones es el de contar con una infraestructura de recarga pública de calidad. Desde 2017, Noruega trabaja para implementar, al menos, dos puntos de carga rápida cada 50 quilómetros en todas las carreteras principales, conscientes de que la ciudadanía solicita, cada vez más, menos tiempo de carga. Actualmente, ya pueden encontrarse estas estaciones de carga en todas las carreteras principales, y llegan a sobrepasar los 16.000 puntos de carga públicos en total.

En España la situación es ligeramente diferente. Si bien el Gobierno se ha propuesto como objetivo alcanzar los 100.000 puntos de carga en 2023, actualmente hay 11.517, con escaso peso del segmento de la carga rápida o ultrarrápida, según Anfac. La instalación de puntos de recarga públicos debe sortear todo tipo de trabas administrativas, que varían según la localidad y la comunidad autónoma, pues los criterios para instalarlos no están unificados. Esta situación ralentiza todavía más la implementación de los vehículos eléctricos, a la vez que crea reticencia e incertidumbre entre la ciudadanía, que se pregunta si podrá cargar su vehículo en la vía pública, o cuánto tiempo deberá dedicar a dicha carga.

La movilidad eléctrica ofrece muchas oportunidades tanto a la población como a la industria y a las empresas: mayor ahorro económico y energético, mejor calidad de vida al reducir los niveles de contaminación atmosférica, y más productividad, puesto que los vehículos pueden recargarse por la noche y utilizarse durante el día. Si bien en España se está apostando con fuerza por el mercado de la movilidad eléctrica, deben tenerse en cuenta todos los factores para lograr el objetivo de electrificación automovilístico: adopción de vehículos eléctricos, implementación de puntos de recarga públicos, innovación para lograr estaciones de carga rápida y mayores baterías, etcétera.

El Plan Moves III es un excelente punto de partida para el logro de los objetivos marcados por el Gobierno, y su éxito demuestra que la involucración de las administraciones públicas resulta clave para ayudar a la población y a las empresas a dar el paso hacia la movilidad sostenible.

El Perte es también una iniciativa que, de desarrollarse correctamente, podría colocar a España en una posición estratégica del mercado automovilístico eléctrico, y toda su correspondiente cadena de valor. Sin embargo, no podemos bajar la guardia ante un reto ineludible como es el de la transición energética, y debemos seguir trabajando para avanzar en la electrificación de nuestra flota de vehículos.

Joan Hinojo es director general de Circontrol