La evolución del modelo de compras

Ha pasado de simplemente generar ahorros a ser motor de la colaboración interna de las empresas

El hecho de afirmar que la función de compras sea un elemento estratégico dentro de una organización no es algo que a estas alturas debiera sorprendernos o resultarnos novedoso. Son muchos los departamentos de compras, sobre todo de grandes corporaciones, los que dieron los primeros pasos hacia la profesionalización de su función en las dos últimas décadas. En los inicios de esta evolución, los esfuerzos se concentraban fundamentalmente en la gestión eficaz de los precios de adquisición, es decir, en la optimización de los costes y en la mejora de la eficiencia operativa, acciones que ocupaban el centro de la actividad y la estrategia del área. De este modo, los responsables de compras aseguraron el éxito del modelo, consiguiendo el apoyo de la alta dirección y alineándose con los objetivos de la organización. Eso les abrió el camino para poder invertir en adaptar y profesionalizar los procesos e implantar herramientas tecnológicas para darles soporte.

No obstante, lo que sí podemos asegurar es que estamos en un momento de inflexión. Un punto de cambio y de transformación fundamental, una ola a la que hay que sumarse y que está permitiendo a la función de compras ser un pilar clave en la estrategia global de las compañías, más allá del propio abastecimiento y suministro.

Tras años recorriendo este camino, con una función desarrollada y completamente profesionalizada, la dinámica de compras actual incluye nuevos desafíos que requieren abordarse con un enfoque holístico. También en las pymes, donde aún no se han dado tantos pasos en esta dirección como sí ha ocurrido en las organizaciones de mayor tamaño. En los próximos años los directores de compras deben posicionarse en el centro de las empresas como uno de los socios principales del resto de miembros del comité de dirección, y su misión dejará de enfocarse exclusivamente en generar ahorros, para consolidarse como creadores de valor para la empresa.

Según los datos de una encuesta global a CPO (directores de compras) publicada recientemente por Deloitte, aunque son mayoría los responsables de compras que continúan dedicando más del 70% de su tiempo a actividades transaccionales y operativas, los perfiles de “alto rendimiento” dedican un 15% menos a este tipo de actividades. Eso demuestra que se está ampliando el alcance de su aportación y, además, están buscando influir en la demanda, impulsar la innovación y trabajar en estrecha colaboración con los proveedores y socios estratégicos.

En las empresas más avanzadas, la función de compras está involucrada en un cambio de paradigma impulsado por un nuevo nivel de colaboración dentro y fuera de la empresa, la evolución hacia modelos operativos flexibles y ágiles, la búsqueda continua de innovación, la reducción del riesgo y el compromiso con la sostenibilidad. De estos cinco elementos, es el primero el que actúa como el principal mecanismo de gestión del cambio y facilitador del resto. Por lo que puedo afirmar que compras se está convirtiendo en el motor de la colaboración interna de las empresas.
La crisis actual impuesta por la Covid ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar la toma de decisiones y mejorar la comunicación dentro de las empresas. Las interacciones multifuncionales son un reto complejo para la mayoría de las entidades y los beneficios del alineamiento entre usuario interno y compras son el mejor estímulo para incrementar la participación y el trabajo conjunto. En la búsqueda del cumplimiento de las necesidades y expectativas de toda empresa, compras se convierte sin duda en el eje vertebrador de la organización y las personas que la componen.

Los profesionales de compras deben esforzarse por entender en profundidad las redes humanas, cómo crearlas, conectar emocionalmente con sus necesidades, incrementar su colaboración, desarrollarlas y mantenerlas. Las decisiones sobre adquisiciones son tomadas por equipos interfuncionales con roles claramente definidos, en los que el área de compras actúa como titular del proyecto, liderando, fijando la visión y priorizando las tareas. De esta manera se empodera a las personas, y se asegura que el conocimiento y las habilidades de todos se ponen al servicio de un bien común, trabajando con altos estándares de alineación, compromiso y rendimiento, y creando sinergias y nuevas oportunidades en el ámbito de la transparencia, la eficiencia y la comunicación.

Más allá de este rol, los departamentos de compras pueden llevar a otro nivel esas oportunidades mediante la creación de alianzas fuera de la organización, actuando como puente entre el resto de las funciones y las redes de suministro, generando relaciones de alto valor con una amplia red externa. El conocimiento disponible fuera de las puertas del negocio es extraordinario, y la función de compras tiene la responsabilidad y la oportunidad de recogerlo, filtrarlo y canalizarlo. Y es que la colaboración con proveedores genera importantes oportunidades de crecimiento para las compañías, descubriendo nuevas fuentes de valor que redundan en beneficio para ambas partes.

Los departamentos de compras más evolucionados y ágiles actuales conviven entre el terreno físico y el virtual, apoyándose en la tecnología como herramienta facilitadora de la colaboración, integrándola y haciéndola central en el proceso para las personas de dentro y fuera de la organización. Eso posibilita la democratización de la información y la toma de decisiones ágiles. Por ello, podemos describir a los nuevos modelos de compras como fuente de cooperación, creatividad e innovación, capaces de detectar oportunidades en la búsqueda de la mejora continua.

Rosario Piazza es CEO de Fullstep