Fondos europeos: la mejor oportunidad en el momento de más dificultad

La demanda de financiación para proyectos industriales revela la existencia de un crecimiento potencial en el sector

Hace ya un año completo que la Unión Europea aprobó poner a disposición de sus socios una desorbitada cantidad de dinero para invertir en la reconstrucción económica tras la pandemia de Covid, y, de paso, modernizar las economías del viejo continente. De las mareantes cantidades dispuestas, España puede optar a más de 140.000 millones de euros, la mitad en entregas a fondo perdido, y la mitad mediante crédito barato a devolver, y tanto una partida como la otra, a cambio de una condicionalidad variable. Esta especie de Plan Marshall que no ha pasado esta vez de largo, y que en parte tendrá que financiar también España como miembro de la Unión, es la mejor oportunidad presupuestaria de que dispone el país para movilizar con su efecto multiplicador cerca de medio billón de euros de inversión, y llega cuando mayor agobio financiero tiene el país. La situación en los mercados financieros es ciertamente cómoda por el escudo de protección que ha establecido el BCE comprando toda la deuda soberana que emitan los tesoros de los países de la zona euro, pero sería muy delicada sin tal protección, ya que España tiene un nivel de deuda pública nunca alcanzado, que le impediría tomar nuevo crédito para modernizar su economía. Por tanto, se trata de una oportunidad de obligado aprovechamiento al que están llamadas todas las instituciones.

Tras la aprobación del plan español de Recuperación y Resiliencia, el Gobierno ha recibido nada menos que 17.597 proyectos para activar una inversión de 240.000 millones de euros, en parte de financiación privada y en parte de carácter público. La lucha contra la despoblación, con 4.153 proyectos; la rehabilitación de edificios públicos, con 3.150; el desarrollo de la economía circular en las empresas, con 1.224; y el de despliegue de renovables y su integración en sectores productivos, edificación y cadenas de valor, con más de un millar, acaparan la mayor parte de los proyectos. Pero es la reactivación de proyectos motores de la industria la que acapara mayor aportación presupuestaria, con 185.280 millones de euros, concentrados en el motor, la fabricación de material y equipo eléctrico, la agroalimentación y la aeronáutica, además de la movilidad eléctrica, el desarrollo del hidrógeno o la inteligencia artificial.

Tal demanda de financiación para proyectos industriales revela la existencia de un crecimiento potencial en el sector secundario, que en España tiene menos presencia, pero que convendría intensificar porque es más resistente a los ciclos recesivos y es más intensivo en productividad que los servicios. Hay, por tanto, posibilidades de crecer y consolidar en actividades industriales y equilibrar el modelo de crecimiento de la economía, demasiado sesgado a servicios y construcción.