Xavier Niel hace virtud de la miopía de los accionistas de Iliad

Los beneficios potenciales de comprar el 29% que no posee superan a los riesgos

Si los inversores no quieren las acciones de Iliad, su fundador, Xavier Niel, está encantado de hacerse con ellas. El magnate ofreció el viernes 3.100 millones para comprar el 29% de la teleco que aún no posee.

El movimiento es muy oportuno para Niel, que hizo fortuna a los 20 años con una empresa de chats sexuales. Antes de la oferta del viernes, las acciones de Iliad se habían desplomado un 26% desde mayo, cuando señaló la necesidad de elevar el gasto de capital para construir redes 5G en Francia.

Los inversores esperaban beneficiarse de años de crecimiento de clientes. Su decepción crea una oportunidad para Niel, que está apostando implícitamente a que la calidad a largo plazo de las redes es más importante que los flujos de caja a corto plazo. Su oferta de 182 euros por acción en efectivo es un 61% mayor que el cierre del jueves, pero apenas supera el nivel del verano pasado. El valor de empresa implícito, de 18.000 millones, es solo 6,3 veces el ebitda previsto para 2022. No es una prima de impacto para un sector que cotiza en torno al mismo nivel.

Conlleva riesgos. Los accionistas pueden tener razón en ser pesimistas: los beneficios de anteriores rondas de inversión en el sector se han visto mermados por una feroz guerra de precios. Y lo que es más preocupante, la subida de los tipos podría dejar a Niel en apuros para hacer frente a los altos préstamos. Su sociedad de cartera personal financia la oferta mediante una línea de crédito de 3.600 millones, concedida por BNP, Crédit Agricole, JP Morgan y Société Générale.

Pero los beneficios potenciales superan los inconvenientes. A Niel le podrá resultar más fácil hacer fusiones. Puede llegar a acuerdos con otras telecos o inversores de capital privado e infraestructuras, que están comprando activos del sector a múltiplos de ebitda de 20 veces o más, sin usar una volátil cotización como referencia. Si quiere suspender los dividendos no tendrá que preocuparse de los accionistas. Patrick Drahi acaba de excluir Altice. La cuestión es cuándo otras operadoras controladas por magnates, como Bouygues, tomarán el mismo camino.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías